Centro de estadísticas del Joventut-Baskonia
La Penya tiene buena pinta este año. Diversión garantizan con magos del balón como Ricky Rubio y Laprovittola, atletas como Eli N'Diaye, tiradores como Reyes y Ellis, y si alguno más se pone las pilas, pues mejor que mejor. Parte de esas habilidades las mostraron a un Baskonia que aún debe sobrevivir sin su máximo anotador del pasado curso, Luwawu-Cabarrot, y con alguna pieza que aún debe ensamblar.

Y eso que no comenzaron mal, ganando el primer cuarto con Lawson dominando el aro rival, y siendo muy superior en rebotes y asistencias al Joventut en ese primer cuarto que ganaron 20-23. Una diferencia que aumentaron hasta un +8 con buenos minutos de Simmons y Spagnolo, pero que no supieron administrar hasta el descanso, cuando el marcador reflejó un más igualado 38-41. Para entonces Laprovittola ya sumaba 12 puntos.
Tras la reanudación llegó la explosión verdinegra. Al Baskonia se le cerró la fuente del lanzamiento exterior, la energía de capturas de rebotes y encajó un parcial que le llevó a entrar al último cuarto perdiendo de 11. Todo porque a los de Dani Miret les entraba casi todo, tanto dentro de la zona como fuera. Lapro siguió anotando y se le unieron Sulejmanovic, Cheatham y Ellis.
Con 68-57 se abrió el último cuarto, en el que los vitorianos, después de sufrir una máxima renta en contra de 14 puntos, llegaron a creer, apoyados en DJ Stewart y en Kurucs, en la remontada (87-82). Nada que no pudiera arreglar un desatado Lapro en compañía de Ricky Rubio y Birgander para dar un acelerón ante el que ya no pudo responder el enemigo. Al final, 96-84 y el Joventut que ya espera rival: Valencia Basket o Barcelona.
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