“A lo mejor son los 30 mejores jugadores del mundo. Nosotros solo queremos ser los mejores jugadores de ese día”, dijo el manager de la Selección Mexicana de Béisbol, Benjamín Gil, previo al partido frente a Estados Unidos, impulsado por el ahínco de siempre y la confianza plena en sus dirigidos.
Un mensaje, con un grado de ironía, que tenía sustento histórico: México no había perdido con Estados Unidos en un Clásico Mundial desde 2026, cuando los de las barras y las estrellas vencieron a la novena azteca en la primera ronda de la justa. Luego, en segunda fase, el ‘Tri’ cobraría venganza eliminando a la máxima potencia del deporte.
Ese triunfo, que simbolizó un batacazo para el deporte nacional, sería el inicio de un dominio tricolor frente a Estados Unidos que duraría 20 años. Desde entonces, ambos equipos se habían enfrentado tres veces más en la justa con triunfo mexicano. El deseo de venganza estadounidense para este lunes se podía palpar en el Daikin Park de Houston.
Un fatídico rally de cinco carreras
El impulso estadounidense fue obra de Aaron Judge y Roman Anthony, superestrellas de la MLB, quienes conectaron sendos cuadrangulares para un rally de cinco anotaciones en la tercera entrada, desarmando por completo la estrategia inicial del equipo mexicano.
Y aunque el equipo estadounidense no anotó durante el resto del partido, la reacción mexicana -con sólidos relevos en el montículo— se quedó corta. No obstante, el recuerdo del fatídico pasado entre ambos equipos provocó que los locales celebraran el 5-3 a favor tras el out 27.
Un gran Jarren Durán
El orgullo mexicano fue defendido por Jarren Durán, figura exhorbitante de los Boston Red Sox y el alma del cuadro azteca desde el pasado Clásico Mundial. Dos cuadrangulares solitarios despertaron a la grada. Su aporte de esta noche lo confirma como el emblema del equipo y lo cómodo que se siente liderando.
Para mala fortuna de México, el impulso de Durán no pudo contagiar a Randy Arozarena ni a Alejandro Kirk, las otras figuras rimbombantes de la novena de Gil y que tuvieron una tarde en ofensiva para el olvido.
Con la derrota, ahora México deberá vencer a Italia el próximo miércoles para lograr su pase a segunda ronda, luego de vencer con comodidad a Gran Bretaña y a Brasil.
