Pregunta: ¿Qué se puede esperar de esta 113ª edición del Tour, que saldrá el sábado desde Barcelona?
R: "El cartel es magnífico. Tadej Pogacar, camino de una quinta victoria. Vingegaard, que parece haberse recuperado por completo de su terrible caída en la Vuelta al País Vasco hace dos años. Y luego, detrás, el o los terceros hombres: Remco Evenepoel, Florian Lipowitz, que es muy constante al máximo nivel en montaña, Isaac Del Toro, muy joven y muy brillante. Y luego, por supuesto, Paul Seixas. No he dado ni una sola entrevista desde el mes de marzo en Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania o Dinamarca sin que me hablen de Paul Seixas".
P: ¿Le impresiona el joven corredor francés?
R: "No he visto un campeón francés así desde Bernard Hinault. Sé muy bien que Romain Bardet fue segundo y tercero del Tour, que Thibaut Pinot nos entusiasmó en 2019, Julian Alaphilippe... pero un tipo como éste, sobre todo a esta edad, no existe. Es una joya".
P: ¿Es importante para el Tour que un corredor francés pueda pelear por el podio?
R: "La estrella del Tour es el Tour. Pero, por supuesto, tener a un campeón francés que pueda, por qué no, pelear por el podio, por qué no soñar con llevar el maillot amarillo... evidentemente estamos hipnotizados por ese campeón y no solo por sus prestaciones deportivas. Luego, el Tour de Francia es una máquina que pone bajo los focos a los más fuertes, pero que también puede devorar. Pero hay una emoción increíble al verlo en la salida. Aunque Tadej Pogacar siga siendo el indiscutible favorito número uno y Jonas Vingegaard su indiscutible rival".
P: El Tour de Francia comienza con una contrarreloj por equipos con la novedad de que los tiempos para la general se toman individualmente a cada corredor.
R: "Me encanta esta versión porque representa de verdad el ciclismo, un deporte individual que se practica en equipo. Es la primera contrarreloj por equipos en el Tour desde 2019 y nunca la habríamos hecho si no fuera por esta regla. Nunca. Y tampoco la habríamos hecho si no hubiera un repecho al final, porque es indispensable para ver llegar a algunos líderes en solitario y a otros en grupos de dos o tres".
P: Después la carrera irá progresivamente aumentando las dificultades, ¿el objetivo el mantener la emoción?
R: "Tendremos tres días en los Pirineos. Pero efectivamente, están suavizados porque se ha querido un Tour que vaya de menos a más. Desde hace años, nuestra intención es también dar protagonismo a otros macizos aparte de los Alpes y los Pirineos: Macizo Central, Jura, Vosgos, donde tendremos por ejemplo el col du Haag, que será inédito. Y es cierto que la penúltima etapa, que llega a Alpe d’Huez, es terrible. 5.450 metros de desnivel: nunca ha habido una etapa tan dura en la víspera de la llegada final a París. La idea es que, sea cual sea la diferencia entre el maillot amarillo y sus rivales, todavía pueda pasar de todo".
