La gloria del deporte colombiano fue señalada por dos exparamilitares ante la justicia de supuestamente pagar por la desaparición y posterior muerte de vecinos que se negaron a venderle sus fincas en Fusagasugá, un poblado del centro del país.
El campeón de la Vuelta a España de 1987 se presentó en junio de manera voluntaria ante la Fiscalía para negar su relación con estos hechos. Esa diligencia en Bogotá, a la que Herrera acudió junto a su esposa, no fue vinculante.
Rafael Herrera, hermano del exciclista, también fue mencionado en las denuncias de los exparamilitares, miembros originalmente de escuadrones de ultraderecha formados para combatir a las guerrillas comunistas.
El ente investigador aseguró en un comunicado que decidió abrir la investigación tras hallar "elementos materiales probatorios" que indicarían que los hermanos Herrera contactaron a miembros de un grupo paramilitar para que "se llevaran en contra de su voluntad" a los campesinos.
Enterrados en una finca de Lucho
Luis y Rafael Herrera fueron citados a una indagatoria el 6 de febrero para responder "por el delito de desaparición forzada".
El delito de desaparición forzada es penado en Colombia con una pena de prisión de entre 26 y 45 años, según el código penal.
La Fiscalía del país añadió que los cuerpos de dos de las víctimas fueron hallados en 2008 y entregados a sus familiares en diciembre pasado. Los otros dos aún no han sido encontrados.
Según los exparamilitares, ya condenados por estos hechos, los cadáveres fueron enterrados en una finca que es propiedad del exciclista.
El llamado Jardinerito de Fusagasugá, considerado uno de los escaladores latinoamericanos más destacados de la historia, sostiene que su vinculación con el caso es un montaje para "enlodar" su nombre.
