Erik Lira será jugador del AS Mónaco por los próximos cinco años. Un premio a su talento e ímpetu como futbolista que pudo concretarse tras arduas negociaciones en las que Cruz Azul tuvo que ceder en sus pretensiones, sin sentir que había perdido en el acuerdo alcanzado con el cuadro del principado.
Lira, de 26 años, corona un verano inolvidable que le cambió la vida en medio de una ebullición mexicana sin precedentes. Con un hambre voraz que la afición del país no había visto en mucho tiempo, el canterano de Pumas le ganó el puesto a un Edson Álvarez entre algodones y se posicionó como el contención que Javier Aguirre anhelaba tener en cancha.
A la espera de un cupo
Cruz Azul acordó vender el 80% de la carta de Lira por 8 millones de euros más tres en variables, quedándose con un 20% en una futura venta. Filipe Luís tendrá en el mexicano a un futbolista que encaja perfecto en su sistema y forma de competir. Incansable, inteligente y capaz de ser determinar en distintos sistema, se espera que Lira pueda se importante en el cuadro francés.
Ahora, con el trato entre clubes y con el mexicano concretado, Lira espera viajar al principado en los próximos días, una vez que el AS Mónaco logre liberar un cupo de extracomunitario. Se espera que la partida del estadounidense Folarin Balogun sea el espacio disponible para el nacido en Ciudad de México. El mediocampista deja a Cruz Azul tras haber disputado 203 partidos y alzado cuatro títulos.
Admiración de propios y extraños
Con los dientes bien apretados, Lira fue la imagen y semejanza del ‘Vasco’ y su forma de entender el juego y la vida. A partir de él, pasando por el poder goleador de Julián Quiñones, la afición mexicana creyó más que nunca en su selección, con la que estaba desconectada desde el hartazgo por priorizar lo económico por encima de lo deportivo.
Consciente que había que cambiar de paradigma, Aguirre conformó un equipo que supo dejarse empujar por la pasión de un pueblo entregado. Un contexto favorable para un Lira lleno de ahínco y con ganas de trascender. Una entrega que fue valorada incluso por el propio Jude Bellingham, que no perdió el tiempo a la hora de halagarlo.
