En Instagram, cuenta sus fases de ira, desconexión y frustración relacionadas con el síndrome RED-S (déficit energético relativo en el deporte), que le diagnosticaron a finales de 2025.
El síndrome provoca que "el cuerpo no reciba suficiente energía para responder a las exigencias de la actividad física y de la vida cotidiana", explica.
Desde 2023, dice que estaba "llevando al límite" su cuerpo y su mente para triunfar. Pero "algo no iba bien. Sentía emociones que nunca había experimentado, al menos no con esa intensidad. Irritabilidad, frustración, perfeccionismo, preocupación, ira", detalla la jugadora, de 25 años.
"Y, además, tenía hambre. Tenía hambre todas las horas del día. Perdí casi 20 kilos en 2023, pero pensaba que estaba haciendo lo que hacen los atletas: adelgazar para optimizar el rendimiento». Entonces empezó a sufrir «dolores de cabeza persistentes" y "mareos" y se ponía "enferma a menudo".
