La esquiadora estadounidense ha contado en rueda de prensa que el pasado viernes se rompió el ligamento cruzado anterior tras una caída en el descenso femenino de la Copa del Mundo en Crans-Montana, Suiza.
"También tengo una contusión ósea, que es una lesión habitual en todo el ligamento cruzado anterior, además de daños meniscales. No sabemos si eso ya existía o si ha sido consecuencia de la caída", explicó.
"Pero hemos estado haciendo mucha terapia, consultando con médicos, entrenando en el gimnasio, y hoy he vuelto a esquiar. Y teniendo en cuenta cómo siento la rodilla, la noto estable y me siento fuerte", agregó.
La primera sesión oficial de entrenamiento para el descenso comienza el jueves en la pista Olimpia delle Tofane de Cortina d'Ampezzo.
Hasta Crans-Montana, una carrera que fue cancelada tras su caída por las condiciones meteorológicas, Vonn había subido a todos los podios de descenso en una temporada destacada tras su regreso en la 2024.
"Confío en que podré competir el domingo"
Ganadora de dos pruebas, con un segundo puesto y dos terceros, la estadounidense, que desafía la edad y las lesiones, ha convertido su regreso olímpico en Cortina -el famoso resort italiano donde brilló en el pasado- en su gran objetivo.
"Mi rodilla no está inflamada y, con la ayuda de una rodillera, confío en que podré competir el domingo", añadió.
"Obviamente, esto no es lo que esperaba. He trabajado muchísimo para llegar a estos Juegos en una situación muy diferente", expresó Lindsey ante los medios de comunicación.
"Sé cuáles eran mis opciones antes de la caída, y sé que ahora no son las mismas, pero todavía hay una posibilidad. Y mientras exista esa posibilidad, lo intentaré. Así que, ahí es donde estoy", concluyó.
