Bombos, bengalas de humo celeste y blanco, camisetas de todas las épocas y canciones que no dejaron de sonar ni un minuto fueron el escenario de una jornada cargada de emoción.
Familias enteras, grupos de amigos y fanáticos que viajaron solos desde distintos rincones del planeta coincidieron en un mismo sueño: acompañar a la Selección en un partido que puede quedar para siempre en la historia.
Las historias se multiplicaban entre la multitud. Hubo argentinos que llegaron desde Australia, Japón, España, Canadá, México y diferentes puntos de la Argentina únicamente para vivir el clima de la final, aun sabiendo que muchos de ellos no podrán ingresar al estadio.

Precio de las entradas
El gran obstáculo para miles de hinchas ha sido el precio de las entradas. Tras agotarse los tickets más económicos, el valor de reventa supera actualmente los 8.000 dólares para acceder a la final. Una cifra que dejó a muchos con la ilusión de vivir el partido desde las inmediaciones del MetLife Stadium o en alguno de los puntos de reunión de los fanáticos.
"Voy a tener que vender mi auto”, confesó entre risas un hincha que asegura no perderse ningún partido de la Selección desde hace una década y que todavía mantiene la esperanza de conseguir una entrada a último momento.
Más allá de quién logre entrar al estadio, el sentimiento parece ser el mismo. Para muchos, el verdadero premio es haber estado presentes en Nueva York para acompañar a un equipo que busca escribir otra página dorada y, posiblemente, despedir a Lionel Messi de los Mundiales en el que podría ser su último partido en la máxima cita del fútbol.
La cuenta regresiva ya comenzó. Y si el ambiente que se vivió en Times Square sirve como anticipo, Argentina jugará la final con miles de hinchas empujando desde las tribunas… y con decenas de miles más haciendo sentir su aliento en cada rincón de Nueva York.
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