Vestidos con los tradicionales faldas de sus clanes y mostrando una confianza inquebrantable, los aficionados escoceses convirtieron Florida en una extensión de Edimburgo.
No le temían a Brasil. Ni siquiera les preocupaba el tan comentado regreso de Neymar, considerado por muchos allí como un factor menor ante la histórica oportunidad de que Escocia avanzara en el torneo.

"¿Neymar de vuelta? No hay problema", decía el escocés Martin Powell junto a su hijo Nolan Powell. "Tenemos a Robertson, que lo va a frenar", añadía.
"Respetamos mucho a los brasileños, pero hoy tenemos una oportunidad real y vamos a hacer historia", remarcó el aficionado a Flashscore, sin olvidar el lema "No Scotland, no Party" al referirse al espectáculo protagonizado por la Tartan Army.
Pero cuando el balón empezó a rodar en la noche de este miércoles, la realidad futbolística se impuso: con un contundente 0-3, la selección brasileña frenó la euforia escocesa, selló su pase a la segunda fase del Mundial y demostró que, sobre el césped, la tradición verdeamarela sigue pesando más.

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Choque de dos diásporas en suelo estadounidense
Más allá de lo que ocurre en el campo, el duelo en Miami representó una auténtica batalla migratoria, el reencuentro de dos comunidades profundamente arraigadas en la cultura y la demografía de Estados Unidos.
Florida, y especialmente la zona de Miami, fue el escenario perfecto para este choque cultural. La colonia brasileña en el estado es una de las más grandes y vibrantes del mundo, mientras que la herencia escocesa en EE. UU. arrastra siglos de historia.

Las cifras muestran la fuerza de estas dos comunidades en suelo estadounidense. Se estima que hay unos 550.000 brasileños viviendo en Estados Unidos, con una gran concentración en Florida, donde residen aproximadamente 100.000 ciudadanos del país.
Por razones históricas de inmigración y ascendencia, el número de ciudadanos de origen escocés repartidos por Estados Unidos es enorme, estimado entre cinco y seis millones de personas.

Si bien la afición brasileña jugaba como local, contando con el apoyo masivo de los inmigrantes, los escoceses cruzaron el Atlántico (o bajaron desde estados más al norte) para demostrar por qué son la hinchada más carismática e impresionante de este Mundial.
Desde su paso por Boston —donde literalmente agotaron las reservas de cerveza de la ciudad y marcaron un ritmo de fiesta nunca antes visto en suelo estadounidense—, el "Tartan Army" venía siendo el corazón del torneo. En Miami, no fue diferente. Al menos hasta el pitido inicial.
Mundial 2026
La Copa del Mundo de 2026 se está celebrando desde el 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México. El torneo, por primera vez en la historia, reúne a 48 selecciones nacionales y se juega en 16 modernos estadios.
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Mística intacta
Se respiraba un aire de revancha, pero la historia volvió a repetirse. Este fue el 11º duelo directo entre estas selecciones absolutas, y Escocia sigue sin saber lo que es vencer a Brasil.
El historial ahora marca:
Nueve victorias de Brasil
Dos empates
Cero victorias de Escocia
En Mundiales, este duelo ya es un clásico de la fase de grupos. Ha sido la quinta vez que se enfrentan en el mayor escenario del fútbol mundial, situando a Escocia como el segundo rival al que Brasil más veces se ha medido en Copas.

Show de Vini Jr., regreso de Neymar y silencio en Miami
En el campo, el plan escocés de asfixiar a Brasil se vino abajo ante el talento individual. El gran protagonista de la noche fue Vinícius Júnior. En una noche inspirada y consolidándose como uno de los grandes goleadores del Mundial, el dorsal 7 marcó dos veces y castigó a la defensa británica. Matheus Cunha también se hizo presente en el marcador, alcanzando su tercer gol en la competición y mostrando su habitual oportunismo.

El partido también estuvo marcado por el esperado regreso de Neymar a los terrenos de juego. Aunque los escoceses restaron importancia a su presencia por la mañana, la entrada del crack aportó la clase y el ritmo que estabilizó el mediocampo brasileño y consolidó el dominio territorial.
"Cantaron, bebieron e hicieron una fiesta espectacular, y merecen respeto por ser una afición fantástica. Pero el fútbol se juega en la cancha. Aquí en Miami, la casa es nuestra", celebró João Lucas, aficionado brasileño residente en Florida, justo después del pitido final.
A medida que avanzaba la noche en Miami, el sonido de las gaitas se fue apagando, dando paso al batucada, al samba y a los gritos de celebración de la comunidad brasileña.

Con el 3-0 asegurado en este histórico 24 de junio, Brasil cumple su misión y avanza a la segunda fase del Mundial, a la espera de conocer a su próximo rival, mientras Escocia aguarda su destino en el torneo bajo el aplauso de sus incansables aficionados —que, una vez más, han tenido que reconocer la superioridad del fútbol pentacampeón del mundo.
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