Un triunfo 3-1 para abrir el Mundial: Les Bleus, liderados por Kylian Mbappé, sumaron tres puntos clave. Empezar bien era fundamental y los dos goles de Mbappé fueron decisivos.
Sin embargo, hubo mucho más de lo que parece. Para empezar, el equipo de Didier Deschamps dejó sensaciones relativamente decepcionantes en la primera parte. Con solo un disparo intentado, fue su cifra más baja en una fase de grupos desde 1966.
Pero no hay que olvidar la actuación sobresaliente de Michael Olise.

En la primera mitad, la valoración de Olise fue ligeramente superior a la media (6.8, según nuestro propio sistema de puntuación) gracias a ocho pases acertados de 10 en el último tercio (80%), la mayoría pases cortos por la banda derecha.
Solo dos centros o pases al área no encontraron destinatario (ambos desde córner) y no generaron ni remate ni toque dentro del área. Estas estadísticas, bastante neutras, cambiaron rápidamente después.
Un golpe maestro táctico
El cambio decisivo fue la decisión en el descanso de intercambiar las posiciones de Ousmane Dembélé y Olise, permitiendo a este último jugar en una posición más centrada. Así ganó más libertad tanto con balón como sin él.
En la segunda parte, su juego de pases despegó, al igual que su valoración final. Generó dos ocasiones claras y una de ellas acabó en gol.
Sumó 0.93 asistencias esperadas (xA), para un total de 0.95, la segunda cifra más alta del torneo hasta ahora; solo Pedri lo superó, con 1.23 frente a Cabo Verde. Completó seis de siete entradas al área, fallando solo una vez, en un córner. En cuanto a pases, logró 15 de 16, es decir, un 94% de acierto en el último tercio.
En la definición, realizó dos disparos para un xG total de 0.36; uno de esos remates fallados bajó ligeramente su nota al ser considerado una ocasión clara. Además, completó los cuatro regates que intentó en el último tercio.
Todo el equipo se benefició de este trabajo, especialmente Mbappé, que no hizo ningún disparo a puerta en la primera parte pero sumó cuatro en la segunda, para un xG total de 0.76.
Y más allá de todas estas estadísticas impresionantes, hay que destacar el carácter decisivo y espectacular de las jugadas iniciadas por Olise. Con el balón, superó claramente a Dembélé. Demasiado tímido, la estrella del París Saint-Germain no pudo replicar su nivel de club.
Cuando Olise se movió al centro, su presión fur mucho más útil para Francia. Y cuando tuvo la oportunidad de avanzar, lo hizo de forma brillante.
Por encima de todo, sus dos pases filtrados fuero simplemente espectaculares. El primero no permitió a Mbappé marcar, pero el capitán de Francia se resarció minutos después culminando la asistencia del bávaro con clase.

Así que es lógico que la FIFA nombrara a Olise 'Jugador del Partido' por su actuación ante Senegal el martes por la noche.
Habrá que ver si Deschamps ajusta su planteamiento para el segundo partido ante Irak el lunes, como ya ha hecho en otros grandes torneos.
