Tras el encuentro, Santi Comesaña e Íñigo Pérez analizaron una derrota dolorosa para los amarillos. Mientras el centrocampista puso el foco en los errores propios y en la dificultad para mantener el control emocional del partido, el técnico reconoció que también debía hacer autocrítica por las decisiones tomadas desde el banquillo.
Comesaña: "Nos creemos con posibilidades de hacer algo más"
El centrocampista del Villarreal lamentó que el buen comienzo de su equipo no tuviera continuidad hasta el final. El 0-2 inicial reforzó las sensaciones de los visitantes, que encontraron espacios y generaron peligro ante un rival de máxima exigencia.
"Empezamos muy bien, con el 0-2. El plan de partido muy bien, tuvimos alguna más. Teníamos buena sensación y al final el balón parado", explicó Comesaña, que también reconoció los errores que terminaron condenando al equipo.
El futbolista consideró que el estado anímico tuvo un peso importante en el desarrollo del choque, especialmente después de que el Liverpool consiguiera igualar el marcador. "Ese estado de ánimo se ve reflejado en el segundo tiempo con el empate de ellos", señaló.
La derrota dolió en el vestuario, independientemente del escenario y de la entidad del rival. "Estoy dolido, el equipo también, sea Anfield, el Bernabéu o donde sea, porque nos creemos con posibilidades de hacer algo más", añadió.
Comesaña también se refirió al gol de Araujo y a los errores que permitieron al Liverpool cambiar el rumbo del encuentro. El centrocampista admitió su responsabilidad en una de las acciones decisivas: "Pierdo yo el balón después del 3-2 y ellos marcan. Al final hay que aprender de los errores".
El jugador amarillo amplió su reflexión más allá de la Champions y recordó que el equipo también había competido ante rivales de gran nivel. Sin embargo, detectó una asignatura pendiente: "Creo que estamos ahí, pero nos falta ese pasito más para acabar puntuando".
Íñigo Pérez asume su parte de responsabilidad
El entrenador del Villarreal encontró aspectos positivos en la actuación de sus futbolistas, aunque rechazó quedarse únicamente con la capacidad del equipo para competir en uno de los estadios más exigentes de Europa.
"Haber marcado tres goles en Anfield y tener por momentos un partido controlado, jugando bien, generando ocasiones ante un tremendo equipo en esta atmósfera, creo que es la parte positiva y visible y sentida por todos los que estábamos en el campo, pero estamos como estamos", explicó Íñigo Pérez.
El técnico también asumió que hubo decisiones y planteamientos que no funcionaron como esperaba. Lejos de atribuir la derrota exclusivamente al empuje del Liverpool, reconoció su responsabilidad en el resultado.
"Evidentemente. Seguro que el entrenador ha hecho cosas mal, no existe el partido perfecto y me toca hacer autocrítica", afirmó.
Uno de los aspectos que más preocupó al entrenador fue la incapacidad del Villarreal para gestionar el ambiente de Anfield en los momentos decisivos. Íñigo Pérez explicó que el equipo no supo frenar la reacción emocional del conjunto inglés, que encontró impulso en cada acción favorable.
"También ha sido visible la parte en la que no hemos podido estar a la altura de un partido como este, detalles muy simples de no generar inercia emocional, que sabemos que en este estadio se provoca de manera instantánea ante cualquier acción favorable hacia ellos. No lo hemos podido manejar", reconoció.
