Miguel Gutiérrez (24) sigue trabajando duro para ganarse un lugar permanente en el XI titular del Nápoles. Las lesiones y una fuerte competencia le han impedido lograrlo por el momento, pero la cosa podría cambiar en los próximos partidos.
Y es que, tal y como apuntó Scott McTominay tras empatar contra el Inter (2-2) a principios de enero, los partenopeos están sufriendo muchas bajas importantes y hace falta la ayuda de todos y cada uno de los efectivos sanos aún disponibles.

Dicha situación le abre un nuevo horizonte al lateral español, que este martes salió de inicio frente al Copenhague en la Champions League. Pero hubo un detalle que conviene no saltarse: Antonio Conte le utilizó como carrilero derecho, justo en la banda contraria en la que está acostumbrado a desempeñarse.
No lo hizo nada mal, con un 90% de acierto en el pase (53/59) y ocho balones centrados al área danesa (mejor del partido en dicha faceta), lo que sirvió de mensaje al entrenador italiano para que comience a darle más minutos de juego, dado que demostró ser un recurso útil ante la adversidad.
Tanto en una posición más adelantada como la de esta semana, como partiendo desde más atrás, no sorprende el buen nivel del madrileño. El canterano del Real Madrid es un futbolista versátil y con gran vocación ofensiva, promediando 0,84 disparos y 2,51 regates cada 90 minutos en la presente edición de la Liga de Campeones.
