No ha tenido que forzar su naturaleza para convertirse en una de las grandes atracciones de la competición. Este lunes 3 de agosto, en el estadio Moulay El Hassan de Rabat, en un partido que Ouzraoui calificó como "pequeña final" antes del pitido inicial, la delantera marroquí volvió a intentarlo todo para romper el muro senegalés.
En el minuto 76, impulsada por una afición totalmente volcada, protagonizó una carrera en solitario que quedará como una de las imágenes más potentes de esta fase de grupos: con el balón en los pies, fue dejando atrás una a una a las defensoras senegalesas dentro del área, aunque se escoró demasiado a la izquierda y su disparo se marchó fuera. El marcador terminó 0-0, pero lo importante estaba en otro lado: con este empate, Marruecos cerró la fase de grupos invicta, líder con siete puntos, y selló su clasificación para los cuartos de final de su Copa de África de Naciones en casa.
Ese gesto no fue una acción aislada. Es la firma de una jugadora que, desde el inicio del torneo, no deja de demostrar por qué se ha convertido en una de las referentes ofensivas de las Leonas del Atlas. Ya en el partido inaugural, ante Kenia, abrió el marcador: en el minuto 19, tras un pase en profundidad de Yasmin Mrabet que rompió las líneas de la defensa, la ariete marcó el primer gol con una gran definición en un duelo que acabó 4-0. Un inicio ideal para una competición que las de casa, vigentes subcampeonas continentales, quieren conquistar esta vez en casa.
Una CAN 2026 vivida con un plus de alma
Para Sakina, este torneo organizado en su país de corazón no es uno cualquiera. Entrevistada por Welcome Africa a principios de agosto, confesaba sin rodeos la emoción especial que supone jugar esta en casa: "Tuve la suerte de disputar mi primera Copa de África el verano pasado, también en Marruecos, pero terminó con un sabor amargo porque fuimos subcampeonas".
"Este año afrontamos el torneo con mucho más entusiasmo y con el objetivo de que la copa se quede en casa. Para mí, ha sido la mejor experiencia de toda mi carrera. Pensaba que nada superaría el Mundial que jugué, pero disputar una Copa de África en casa, con más de 40.000 personas apoyándote, no se vive todos los días", continuó.
Antes del decisivo duelo ante Senegal, también se encargó de rebajar la euforia general, recordando en rueda de prensa, en Rabat, que aún no había nada asegurado: "Estamos decididas a gestionar bien este partido porque la clasificación todavía no está confirmada". Y añadió lo siguiente sobre un rival al que ya se habían enfrentado antes: "Ya hemos jugado contra Senegal, pero el partido de mañana será diferente. Los equipos evolucionan año tras año y vamos a darlo todo para ganar". Una lucidez que no es casualidad en una jugadora que ha aprendido, a lo largo de su carrera, a no dar nunca nada por hecho.
El gran objetivo más allá de la CAN es conocido por todas: el Mundial 2027 en Brasil. Para S. Ouzraoui, el reto va más allá del simple logro deportivo. En una entrevista concedida a la FIFA, hacía una confesión, con los ojos brillando: "Ya hemos participado en un Mundial, y jugar un segundo sería increíble. El próximo es en Brasil, es un sueño dentro de otro sueño. ¿Quién da más? Es el país del fútbol, el país del Joga Bonito. Nos encantaría ir a hacer Joga Bonito allí, mostrar nuestro fútbol en Brasil y dar a conocer Marruecos en Sudamérica".
De la gimnasia a las calles de Bruselas
Para entender la trayectoria de Sakina Ouzraoui Diki, hay que remontarse a L'Hospitalet de Llobregat, en el área metropolitana de Barcelona, donde nació el 29 de agosto de 2001. Su infancia cambió pronto: su padre perdió el trabajo y, para no dejar sola a su madre con los ingresos familiares, la familia dejó España rumbo a Francia, antes de instalarse definitivamente en Bélgica.
La pequeña Sakina practicaba entonces gimnasia artística, una disciplina que tuvo que abandonar al llegar a Bruselas por falta de club. Ella, que ya jugaba al fútbol con su hermano y sus primos, empezó a hacerlo en las calles y en el patio del colegio. Fue allí, casi por casualidad, donde un profesor se fijó en su talento y le preguntó si estaba federada en algún equipo. La respuesta, negativa en ese momento, marcó el inicio de su carrera: rumbo al RWDM Brussels, su primer club, antes de que sus cualidades llamaran la atención del gran Anderlecht.
Tras una temporada cedida en el Club Brujas, regresó a la entidad que tenía sus derechos, donde acumuló un total de trofeos: cinco títulos de liga belga y una Copa.
Fruto de su rendimiento en el país, tuvo que tomar una decisión a nivel internacional. Bélgica le ofreció la oportunidad, pero la rechazó con palabras claras, recogidas por el diario español El Día: "Primero me propusieron jugar con Bélgica, pero sinceramente, no me sentía belga. Y cuando juegas para una selección nacional, tienes que sentirlo. Los únicos países por los que quería jugar eran España y Marruecos, que era mi opción número uno. Lo llevo en el corazón. Es el país de mis padres, pero también me siento marroquí".
Su debut con las Leonas del Atlas llegó el 6 de octubre de 2022, contra Polonia, en un campo de entrenamiento en Cádiz. Apenas un año después, disputó su primer gran torneo: el Mundial 2023 en Australia y Nueva Zelanda.
Un Mundial 2023 para la historia
Lanzada al gran escenario por el entonces seleccionador Reynald Pedros, la atacante descubrió el panorama mundial con solo 21 años, menos de una década después de calzarse las botas casi por accidente. Marruecos, encuadrado con Alemania, Corea del Sur y Colombia, comenzó el torneo con una dura derrota (6-0) ante las futuras semifinalistas. Pero las africanas reaccionaron de forma brillante, encadenando dos victorias por 1-0, logrando una histórica clasificación para octavos de final, la primera para una nación árabe. La aventura terminó después ante Francia (4-0), pero Sakina Ouzraoui jugó todos los partidos y terminó entre las mejores regateadoras del torneo, entrando incluso en el top 10 de esa estadística.
"Fue mi primera experiencia con la selección nacional en el Mundial 2023, todo era nuevo para mí y me enfrentaba a jugadoras que veía por televisión, recuerda. Hoy he progresado mucho en estos meses y espero seguir en esta línea", comentó.
La revelación de la CAN 2026 también en casa
Un año después, nueva etapa: la CAN 2026, disputada en Marruecos en el verano de 2025. La nacida en Cataluña se convierte en una de las revelaciones del torneo. El recorrido marroquí es brillante: las Leonas del Atlas terminan primeras de grupo tras empatar con Zambia (2-2), ganar a la RD del Congo (4-2) y vencer a... Senegal (1-0). En cuartos de final, Marruecos elimina a Mali (3-1), y luego alcanza la final tras una emocionante semifinal ante Ghana.
Es precisamente en ese momento decisivo cuando Sakina dejó una huella imborrable. Ante Ghana, en la segunda parte, igualó el partido con un potente y preciso disparo para devolver la esperanza a su nación. Pocos minutos después, volvió a animar a sus compañeras antes de la tanda de penaltis, que ganaron por 4-2 tras empatar a uno. Segunda final consecutiva de Copa África para Marruecos, esta vez ante Nigeria. Las marroquíes, que estuvieron mucho tiempo por delante (2-0) hasta la hora de juego, acabaron cayendo 3-2.
La reina del regate en la Liga F
Fuera del campo, S. Ouzraoui cuenta con un entorno sano, al que atribuye su éxito actual. Su fuerza la encuentra en el apoyo de su familia, en su fe y en su entorno afectivo. "Mi familia lo es todo para mí. Siempre me han apoyado. Este trofeo también es suyo. Sin ellos, no estaría aquí hoy", confesó tras la CAN 2026. Su marido, Nabil Chajari, resumía así la entrega de su pareja: "Se lo merece. Trabaja duro. Y tiene a un compañero que cree en ella, que la anima a superarse siempre. Ha hecho todo esto con el corazón".
En cuanto a clubes, el verano de 2024 marcó un punto de inflexión: tras brillar en el centro de Europa, Sakina Ouzraoui respondió a la llamada del Costa Adeje Tenerife y regresó a España, ese país que siempre ha sentido como su casa. "Es la primera vez que dejo la liga belga. Siempre supe que mi objetivo número uno era jugar en España. Quería volver a casa", explicaba a Welcome Africa. El club canario ya la conocía por la presencia de la belga Jassina Blom en su plantilla.
La primera temporada fue de adaptación: 28 partidos, 11 como titular, 1.133 minutos, dos goles y una asistencia. El verdadero salto de calidad llegó en la siguiente. Titular indiscutible, explotó en cifras: en el parón invernal, a principios de enero de 2026, fue la que más regates intentó en toda la Liga F, con 75, de los cuales 36 fueron exitosos (casi un 50% de acierto). Lidera así ambos rankings, tanto en volumen como en eficacia. La delantera también destacó por su número de disparos, con 36 remates, solo por detrás de las barcelonistas Vicky López (43) y Claudia Pina (40), prueba de su constante implicación ofensiva.
Extremo o delantera según las necesidades de su entrenador, fue elegida tres veces mejor jugadora del partido con el Costa Adeje Tenerife, un club que se quedó a solo cuatro puntos de Europa esa temporada. Su sociedad con la delantera argentina Gramaglia, formada tras la lesión de Carlota, se convirtió en una de las señas de identidad del ataque tinerfeño: Sakina aceleraaba, la argentina definía. Una complementariedad que la convirtió en pieza clave del equipo, ya que solo fue suplente en una ocasión durante el curso.
Una identidad plural asumida
Nacida en España, formada en Bélgica y marroquí de corazón: la delantera representa a una generación de jugadoras biculturales que ha impulsado el crecimiento de las Leonas del Atlas en los últimos años. Un fenómeno que ella relaciona directamente con los éxitos de la selección masculina. "La actuación histórica de los Leones hace cuatro años dio mayor visibilidad a Marruecos y animó a muchas jugadoras con doble nacionalidad a sumarse a la selección. También se han incorporado nuevos nombres desde la final de la CAN 2022", señalaba.
Una dinámica reforzada, según ella, por el reciente recorrido de los hombres hasta los cuartos de final del Mundial 2026. "Nuestro equipo se ha hecho más fuerte y más experimentado, ahora contamos con jugadoras que compiten en las mejores ligas y clubes. Si pudiéramos convocar a 40, lo haríamos".
En su entrevista con Welcome Africa, profundizó aún más en esta cuestión de la identidad, con una sinceridad poco habitual. Preguntada sobre lo que el fútbol le ha enseñado acerca de pertenecer a varios lugares a la vez, respondió esto: "En mi caso, siempre digo que soy una ciudadana del mundo. Vaya donde vaya, siento que no pertenezco del todo a un solo sitio, y eso me ha enseñado a aceptar quién soy y a estar orgullosa de mis raíces".
Sobre sus raíces marroquíes, nunca renegadas a pesar de una infancia en Europa, agregó: "Mis padres son marroquíes y yo me siento marroquí y española. Siempre me han transmitido la cultura del país y hoy sigue muy presente en mi vida, aunque la viva de forma diferente porque nací y crecí en Europa. Aun así, intento no perder nunca mis raíces."
Instalada desde hace dos años en Tenerife, también dice sentir la cercanía geográfica y cultural entre Canarias y Marruecos: "Es cierto que la isla está muy cerca de Marruecos y que las culturas pueden mezclarse. Se nota esa cercanía y esa conexión".
Un modelo para la juventud africana
Consciente de su papel simbólico, Sakina asume plenamente su condición de referente para las niñas marroquíes y afrodescendientes: "Soy muy consciente. Al final, cuando eres profesional, vengas de donde vengas, te conviertes en un referente para los niños. Intento hacer las cosas bien y transmitirles que no importa de dónde vengas, dónde hayas crecido o de dónde sean tus padres. Siempre tendrán oportunidades, solo hay que trabajar duro y creer en los sueños".

Un mensaje que quiso reforzar, para concluir su entrevista, dirigido a todas aquellas que aún dudan de la posibilidad de lograr un camino así: "Que nunca dejen de creer ni de soñar. El camino no es fácil, hay críticas y muchos estereotipos, pero hay que luchar contra esos obstáculos. Cuando eres buena en algo y luchas por conseguirlo, nadie puede pararte, con una sola condición: nunca rendirse".
Una filosofía que resume muy bien la trayectoria de esta gimnasta convertida en regateadora de élite, de L'Hospitalet a Bruselas, de Anderlecht a Tenerife, hasta Rabat, donde hoy lleva las esperanzas de todo un país hacia un título continental que, una vez más, se jugará en casa.
