El incidente comenzó con lo que el medio boliviano El Potosi describió como un altercado entre algunos jugadores de Blooming y Oruro, en el que estuvieron implicados Sebastian Zeballos y Julio Vila.
La situación se descontroló rápidamente, con puñetazos y patadas en medio de la confusión, y miembros del cuerpo técnico de ambos equipos, incluido el entrenador de Oruro, Marcelo Robledo, también se vieron envueltos.
Oruro publicó en Instagram una foto de Robledo en el hospital tras la pelea, que acabó con cuatro de sus jugadores expulsados. Blooming salió aún peor parado en el apartado disciplinario, con siete futbolistas expulsados, seis de ellos tras la trifulca.
Las otras seis tarjetas rojas fueron para miembros del cuerpo técnico de ambos equipos, incluido el entrenador de Oruro.
El viernes, Blooming compartió un vídeo en Instagram informando de que un miembro de su personal de seguridad había sido operado por una fractura en el pómulo sufrida durante los incidentes.
Resultado de la guerra:
Blooming avanzó a semifinales tras imponerse en el global por 4-3, después de haber logrado una ventaja de 2-1 en la ida. Ahora se medirá a Club Bolivar, campeón boliviano la temporada pasada, en las semifinales.
