Centro de datos del Valencia-Espanyol
Cuánto necesitaban los ches el triunfo cosechado en Getafe, contra un rival directo, para acabar con una pésima dinámica en el campeonato doméstico. De no haberlo logrado, el equipo dirigido por Carlos Corberán hubiera dormido en posiciones de descenso varios días consecutivos, mientras que al duelo de este sábado llegaban con la oportunidad de alejarse de esa zona roja que tanta inquietud y nervios genera en Mestalla.
El arranque, equilibrado e intenso, estuvo marcado por las imprecisiones y la falta de ocasiones. El que más cerca estuvo en esos compases iniciales fue Roberto Fernández, quien estuvo a punto de alcanzar el balón con la puntera en su intento de batir a Stole Dimitrievski. Y cuando ya se alcanzaba el cuarto de hora, Lucas Beltrán filtró un pase magistral que Hugo Duro transformó en el único tanto del primer tiempo después de esquivar a Marko Dmitrovic.

Estaba mejor el Valencia y desconocido el Espanyol, aunque los anfitriones no aprovecharon la inercia del resultado a excepción de unos cuantos minutos. Todo parecía estar tranquilo y Dimitri Foulquier le dio algo de emoción al protagonizar un peligroso regate en su propio campo, lo que seguramente elevó las pulsaciones de los asistentes. Ya en el tiempo añadido, Pol Lozano fue amonestado y ganó papeletas para ser reemplazado, un cambio que se concretó al principio de la segunda mitad.
De los pitos a la celebración
El recién ingresado Kike García, que sustituyó a un Pere Milla que había rematado alto poco antes, culminó un centro chut de Jofre Carreras que el portero macedonio frenó con una formidable intervención. Sin embargo, el propio ariete se rehízo y asistió a Ramón Terrats, el encargado de devolver la igualdad en el 55'. Llegaron entonces los pitos de una afición que vio después cómo Edu Expósito, otro revulsivo, probaba fortuna desde la frontal.

Cuando menos parecía que podía llegar el tanto de los locales, Eray Cömert robó y asistió a Arnaut Danjuma para ejercer como delantero centro desde el área pequeña. Sin margen para la reacción por la escasa distancia que había, el arquero serbio solo pudo sacar el balón de la red. Todo cambió a raíz de esa jugada, pues los pericos se habían crecido tras empatar y amenazaban con remontar en la capital del Turia. Pese a las tres dianas, el nivel de fútbol y de espectáculo era nulo.
Pena máxima y nueva polémica
El plan de los visitantes estaba claro, más si cabe con la dupla Roberto-Kike tras el cambio de sistema. Este último, muy activo, golpeó con la testa a las manos de Dimitrievski, aunque inmediatamente llegaron un flojo golpeo de Beltrán y otro algo más atrevido por parte de Sadiq. Sin embargo, el infortunio se cebó con el plantel de casa, ya que Urko convirtió el 2-2 tras un envío que tuvo una extrañísima trayectoria: culo de Pepelu, cara de Copete y para dentro.
En el tramo final, toma y daca permanente que era -al fin- todo un disfrute para el aficionado neutro. La cordura se desvanecía a medida que se acercaba el desenlace y, de hecho, una transición de Javi Guerra pudo valer el tercero. Pero si alguien tenía que mantener la lógica era Hernández Hernández, que se inventó un supuesto penalti de Rubén Sánchez, poco avispado igualmente, y Largie Ramazani aprovechó el regalo para convertir el definitivo 3-2 en el 94'.
Jugador Flashscore del partido: Cömert.
