El último sueño de Santi Cazorla (41) era dejar a su Real Oviedo en Primera división. El poder vestir su camiseta y disfrutar con ella de los grandes estadios y rivales españoles lo ha ido cumpliendo, aunque cada vez más en el banquillo o jugando minutos residuales que siendo parte activa en el terreno de juego. Pero le quedaba cumplir el de lograr la permanencia. Y ese ya no podrá ser.
Aunque ya se consideraba un descenso virtual, la realidad, cuando se se termina haciendo oficial, es dura. El Girona, que aún podría acompañarle en el descenso, ya es inalcanzable tras su resultado ante el Rayo en el cierre de la jornada 35 de LaLiga.

A tres partidos del final, los ovetenses ya irán al Bernabéu sin nada en juego, como el rival. Es lo que tiene haber solo ganado seis partidos de 35 disputados, más 11 empates. Las 18 derrotas han sido un hándicap imposible de solventar.
Eso y la sequía goleadora, que ha hecho del Oviedo un equipo incapaz de llegar a la media de un gol por encuentro. Lleva 26, a 0,74 por choque. Y ha encajado 54 a pesar de los esfuerzos de Aarón Escandell bajo palos. Eso sí, otros tres conjuntos han recibido más, y también rivales directos por la permanencia como el Alavés o el Elche han recibido la misma cantidad. Pero sin goles en las porterías contrarias que compensen, los carbayones eran carne de cañón.
Los bandazos en los banquillos
La temporada la comenzó el héroe del ascenso, Veljko Paunovic, pero solo le aguantaron ocho jornadas. Parecía que la directiva tenía una cuenta pendiente con Luis Carrión, al que llamaron para suplir al serbio mientras a éste le nombraban seleccionador de su país natal. Pero con Carrión las cosas no sólo no fueron mejor sino que empeoraron. Así que ocho partidos después sacaron del Valladolid a Guillermo Almada. Pero en 19 choques dirigidos, tampoco ha podido sumar los puntos necesarios para salir del pozo.
Con el técnico argentino, el Oviedo ha ganado cuatro, empatado seis y perdido ocho. 18 puntos de 54 posibles. Viniendo de los cuatro de 24 de Carrión (cuatro empates, cuatro derrotas) y de los seis de 24 de Paunovic (dos victorias, seis derrotas), mucho más tendría que haber conseguido para salvar la categoría.
Ahora toca de nuevo preparar un equipo para Segunda, cerrando una etapa en la que muchos jugadores de la actual plantilla no seguirán. Comenzando con el propio Santi Cazorla, que colgará las botas a sus 41 años.
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