El argentino le dijo algo al árbitro del encuentro. Tapándose la boca, por cierto. Y éste, después de dejar pasar unos segundos, decidió cortar la acción y dirigirse al futbolista con la tarjeta roja en la mano.
Lejos de contenerse, llevado por la rabia y la impotencia, Mastantuono también le hizo observaciones al cuarto árbitro cuando abandonaba el rectángulo de juego. Lo mismo le cae una sanción más fuerte que la de un partido por una simple expulsión.
Un récord de precocidad... muy negativo
Esa tarjeta roja que recibió Franco Mastantuono le han convertido, con 18 años y 200 días, en el jugador más joven en ver una tarjeta roja con el Real Madrid en LaLiga en el siglo XXI.
Lo que también es malo, casi peor, es que su aportación cuando entra en el césped es nula. Los rivales le tienen pillado el truco y su única jugada parece ser la de ir en diagonal hacia dentro pero sin la velocidad suficiente para quitarse el marcador de encima. Para colmo de males, tampoco está acertado en el remate: tuvo una ocasión clara ante Soria, pero debió golpear con la derecha y el duelo fue para el portero.

Sus números tampoco dejan nada bueno. Según datos de Opta, dio dos pases buenos y otros dos en los que perdió la posesión. Uno solo de esos pases fue en el último tercio, donde más tiene que aparecer. Perdió cinco de sus siete duelos ante rivales. No recuperó ni un balón y perdió nueve. Su xG fue pobre, de solo un 0.08.
Ahora tendrá tiempo para reflexionar y ver en qué puede mejorar si no quiere quedarse como un futbolista que perdió la gran oportunidad de su vida de jugar en el Real Madrid.
