La palabra crisis es un factor común en dos históricos del fútbol español. El Valencia y el Sevilla, dos gigantes acostumbrados a ser protagonistas en la parte alta de la tabla de LaLiga, han estado en los últimos años espantando al fantasma del descenso (en especial el Valencia) y luchando contra todo tipo de problemas (económicos, a gran escala).
La situación en Valencia es difícil de aguantar o explicar. Carlos Corberán llegó a Mestalla el año pasado con el objetivo de darle un nuevo sistema a los chés y hacerlos de nuevo unos contendientes respetables.
En un principio, lo logró: derrotó al Real Madrid en el Santiago Bernabéu con un gran Hugo Duro (derrota que, entre otras cosas, sepultó las esperanzas de pelear por LaLiga de Carlo Ancelotti). Sin embargo, una dolorosa goleada sufrida en manos del Barça más los resultados actuales ponen en vilo su continuidad.

Almeyda y la irregularidad del Sevilla
Si en Mestalla llueve, en el Ramón Sánchez Pizjuán no escampa. El Sevilla se encuentra lejos de esa versión que le permitió ganar la Europa League. La última, obtenida en 2021, parece un recuerdo distante.
Los hispalenses se encuentran en la mitad de la tabla. Aunque matemáticamente el objetivo europeo sigue en pie, el juego y los empates constantes le complican la labor a los andaluces.
