Pregunta: Lo primero que quiero preguntarle es si sigue siendo futbolista, si continúa entrenándose y estaría en forma para fichar de inmediato por un club.
Respuesta: Es muy difícil para un jugador de fútbol decir que ya no juegas más. Vi en algunos lugares que decían que me retiré, hay gente que me lo dice, pero de mi boca no ha salido, nunca dije que me retiré. Entonces, si en enero llega ya una oferta y algo que me interese y me guste, claro que podría jugar directamente.
Hay tipos que tienen la suerte de estar un tiempo sin jugar y volver rápido, como le pasó a usted hace un año cuando le llamó Sarmiento.
Es un poco el cuerpo, un poco también la disciplina. Me llamó Damonte, que me hizo sentir como si fuera Maradona, y así es muy difícil decirle que no. Quiero agradecerle junto a su cuerpo técnico, su profe Gastón, que fueron fundamentales para mí. Primero para dar el paso para ir a Sarmiento, y después, que en 15 días estaba jugando en la cancha de Argentinos Juniors y jugué creo que casi 80 minutos. Y al otro día me sentí bien y recuperé bien.
Sus días en Boca y un frustrado regreso
¿Y por qué no volvió a Boca?
Puede que la gente pensara que no quería volver al fútbol argentino. Creo que hubo un momento clave, cuando yo estaba en Estados Unidos, en Chicago, que se me estaba terminando el contrato. Boca ya había ido dos o tres años cuando estaba en el Atlético de Madrid, cuando estaba en China también se había presentado para mi vuelta y no se había dado por temas económicos, porque yo tenía un dueño de mi pase, entonces no podía tomar una decisión. Y en el momento en el que se me estaba terminando el contrato en Chicago, que fue en 2019, Chicago quería renovar. Yo hablé con José, con mi representante, y le dije que quería jugar en Boca. Sentía que era el momento, tenía 30 o 31 años, estaba libre, era un momento también donde me sentía a pleno nivel. No se dio. Después hubo elecciones presidenciales en diciembre, y era Burdisso (director deportivo) con el que yo estaba en unas charlas avanzadas, que se iba a terminar de concretar después de las elecciones, pero bueno, ganó Ameal, y no tuve, digamos, una llamada. Y después fueron pasando mercados de pase donde sí tuve contacto, pero nunca hubo una oferta formal como para ni siquiera negociar. En este caso, la vuelta fue porque no hubo en ningún momento una negociación.

Pero usted quería jugar en Boca más allá de unas elecciones. Lo había arreglado con Nico Burdisso, pero si Ameal le llamaba o Riquelme, ¿usted volvía a Boca?
Ni siquiera fui yo el que habló con Burdisso, fue con José, con mis representantes, porque hacía tres años me venían buscando. Pero después, cuando terminan las elecciones, ahí sí Nico se comunica conmigo para avisarme de que él también iba a dar un paso al costado y que ya después dependía de la nueva dirigencia. Pero nunca tuve una llamada en ese mercado de diciembre. Sí la hubo en junio, pero yo ya tenía equipo. Y en el siguiente año, que yo esperaba la llamada, no llegó una oferta. Era lo que yo deseaba, lo que siempre quise y de hecho hay gente que sabe de que yo nunca quise irme de Boca. Pero 22 millones era una buena posibilidad para el club. No me arrepiento porque me fue muy bien en el Benfica, tomé una gran decisión de ir a allá, un club enorme donde me trataron muy bien y me hicieron crecer también como persona. Porque al dar un salto a otro país, estar solo con 22 años, también te hace crecer y madurar.
Su relación con Riquelme es buena, pero ¿le llamó siendo vicepresidente o después ya como presidente?
No tengo nada para decir porque no hubo una negociación. Al final como no hubo negociación, no hay nada creo. Así como no tuve negociación con Boca, no tuve negociación con el Manchester United con el Real Madrid, no tuve negociación. La gente sabe también que yo siempre quise volver. Muchas veces no se da porque el técnico de turno no te quiere o porque la posición ya está ocupada. Lo intenté y lo intenté, pero llega un momento que vas cumpliendo años y decís que si voy, quiero sentirme bien. Y en un club como Boca no puedes estar al 80 %, sino al 110, 120 y si no, se te puede hacer muy difícil. Hasta el punto que pude, lo intenté. Pero no se dio.
¿Le dolió?
Me dolió a mí porque yo quería jugar en Boca en lo personal. Después entiendo las reglas del juego y no tengo nada nada en contra del presidente, Román, para mí, ídolo máximo del club mío. Me ayudó un montón cuando yo salí y empecé a jugar en Primera. No tengo nada en contra de él ni mucho menos.
Su llegada a Portugal, su idilio con el Benfica
Siempre está el tabú de jugar en el máximo rival, un River en Argentina, un Oporto en Portugal.
En Portugal sí me pasó. Mi representante lo sabe un poco mejor, quisieron hacer una jugadita ahí media extraña pero no, yo no podía, no puedo. A mí me pasa que, cuando me siento identificado (con un club) ya no puedo (ir al máximo rival). No puedo, por más que venga.
¿Pero le vino a buscar el Oporto?
No sé explicártelo ahora en cámara, no puedo.
También tuvo opciones de jugar en México, en Rayados, que lo tenía casi arreglado con el Atlético de Madrid
En aquel momento, era diciembre, tenía la posibilidad de Boca, pero a préstamo. Yo pensé que se daba, pero no se dio. El Atlético tenía que venderme por el fair play financiero. Había un club de Inglaterra con técnico portugués que me quería y otro importante de Italia que quería mi cesión. Yo no tenía la cabeza puesta en México, pero hoy, con el diario del lunes (mirando atrás, nota del redactor), quizás hubiera sido una buena opción.
Hábleme de su viaje europeo por el Benfica y el Atlético. ¿Cómo fue llegar a Portugal?
Yo me fui en 2010, no había Whatsapp en ese momento, era el Blackberry. Cuando llego a Portugal, el club me da dos teléfonos a mi nombre, los pagaba yo, pero dos teléfonos que ellos ya habían habilitado, un dolor de cabeza menos para alguien que llega de afuera a un país que no conoce. Y después, el club, como estructura, para mí gigante, Se preocupan 100% por el jugador y su familia. Así te pueden exigir porque no tenés otra cosa que pensar. El día del partido ellos pasaban a buscarte la familia a casa, entonces no tenías que estar mandando un mensaje para ver si habían entrado bien a la cancha, te podías enfocar en el partido porque vos sabías que después cuando salías estaban en el palco y después bajaban y te recibían. Eso no ocurría en Argentina. Son cositas que van sumando. Para mí el Benfica es un monstruo, estuve hace un año cada vez está más grande.
Y en su corazón, ¿qué genera eso? El aficionado portugués es muy fanático.
Muy fanático. Cuando llegas ahí te das cuenta de que es increíble cómo viven el fútbol, el amor que tienen, la pasión, cómo lo sienten y al final todo el país habla de fútbol y fútbol y fútbol. Mirá que nosotros somos futboleros, pero ahí creo que también están a un nivel muy, muy alto. Y la gente me reconoce siempre mi paso por el club hasta el día de hoy, siempre muy agradecidos porque tuve la suerte también de poder ganar. Al final, cuando vos estás en un lugar y podés ganar, eso hace que la gente también se acuerde y tenga buenos recuerdos.
Con el Atlético de Madrid...
Y el Atlético de Madrid, ¿cómo es, cómo le fue?
Bueno, el Atlético... lo que me pasó a mí en lo personal, no sé, quizás agarrar otro jugador y decir que no, no es así, pero cuento lo que a mí me pasó. Lo de la atención que me dio a mí el Benfica cuando llegué en 2010, no me pasó en el Atlético. Entonces ya te sentís un poco... por ahí pasás más días buscando casas porque un amigo te pasó el contacto de una inmobiliaria, y yo no estaba acostumbrado a eso, era como el club me hacía todo y acá no. En el Benfica lo daba como normal, esa atención, y en el Atlético no. De ese lado sí noté la diferencia. Después, es un club gigante donde la gente también es muy fanática. Tuve la suerte de jugar en Boca, Benfica y Atlético de Madrid, donde la gente es enferma, eso también te da energías y ganas de jugar. También tuve la suerte de jugar en el Vicente Calderón y en el paso al Metropolitano. El Calderón tenía su magia también.
Del 1 al 10, ¿qué diferencia hay entre el fútbol europeo y el argentino?
El fútbol argentino es bastante disputado físicamente. En el europeo no es que no te toquen, es que cuando llegan la pelota ya no está. Es un fútbol muy rápido, pero no de velocidad de jugadores rápidos, los jugadores no trasladan mucho la pelota. Pero cuando hay fricción, y te cruzas con un ropero de dos metros, en el choque son fuertes. Pero es lo que noto, que en el fútbol argentino se traslada mucho la pelota. Si yo te doy la pelota y vos empezás a correr, yo vengo atrás y en algún momento te voy a alcanzar o para chocar, pero si cuando yo estoy llegando, vos ya largaste la pelota, ya no hay contacto, no puede haber contacto. Y después, es mucho más táctico el fútbol europeo, hay mucho menos espacio para jugar cuando estás en un club grande, tenés que buscarte la forma de cómo entrar porque se meten todos atrás.
La Argentina de Maradona y de Messi
Pasamos al capítulo de la selección argentina. ¿Le quedó la espina de no haber podido jugar un Mundial?
Me hubiera encantado jugar un Mundial como cualquier jugador de fútbol que soñaba jugar en la selección de su país, pero la espina me la saqué un poco con la Copa América 2016 Centenario por cómo lo viví y cómo lo disfruté el que era mi primer torneo internacional con la selección. ¿Hubiera sido hermoso poder disputar un Mundial? Sí, pero bueno, creo que la selección argentina es una selección muy difícil donde hay muchos jugadores muy buenos y al menos esa parte de la Copa América la pude disfrutar.
¿Cómo fue? Se le ve como un nene feliz hablando de aquello
Yo no había ido nunca a ningún torneo juvenil y veía por ahí esos cuatro o cinco de tu club que solían ser seleccionados y vos no ibas. Y me preguntaba cómo sería entrar al predio hasta qué me pasó, ya en Primera cuando estaba el Diego (Maradona) con la selección local. Recibí su llamada y fue increíble. Imagínate, te llama el Diego para ir a la selección, es el sueño del pibe. Después tuve muchas convocatorias con Checho Batista, estuve con Sabella, con el Tata Martino, que fue con el que más estuve, y después creo que fue Bauza. Ya con Scaloni no fui. Y aquí tengo que agradecer al Benfica, porque algunas veces vine lesionado solamente para venir, dar el presente y volver, pero el club me respetaba porque sabía lo que significaba la selección para mí.
Llegó a compartir tiempo con Messi, ¿cómo es el Messi común y corriente?
Hoy lo veo desde afuera y es totalmente diferente, pero cuando estás ahí es uno más también. Yo hacía como que era uno más, en la utilería tomando mate, charlando lo típico como estamos ahora. Tampoco soy amigo de él, pero sé que si me lo llego a cruzar en algún momento nos vamos a dar un abrazo seguramente y todo bien porque compartí varios años en la selección y después jugamos mucho en contra, tanto Benfica-Barcelona como Atlético-Barcelona.
¿Dolió mucho perder aquella final?
Sí, sí, para mí sí. Y muchos de los chicos ya venían de las otras dos. Creo que la selección jugaba muy bien al fútbol y merecía, después de esas dos derrotas, el título y creíamos que podía ser esa, pero no se dio. Pero a mí me dolió un montón, porque era el sueño, había una atmósfera linda en cada partido, sensaciones de que podíamos ganar y que íbamos a ganar, pero después, circunstancias de fútbol, pospenales, terminamos perdiendo.
¿Cómo fue ese vestuario?
Uff, no volaba una mosca, todo muy, muy triste. Todos muy muertos.
Leo termina renunciando después de esa final, ¿lo imaginaban? ¿Dijo algo o los sorprendió a todos?
No recuerdo estar en el vestuario y que él hubiera dicho algo. De hecho, él sale, creo que lo dice en la prensa, pero yo en el vestuario no lo recuerdo y si lo dijo quizás no estaba. Me sorprendió un montón, porque aparte yo tenía 27, 28, él tenía 28, 29, o sea que era muy joven, tenía mucho todavía para la selección. Pero era un momento donde él sentía eso y lo dijo. Y después, por el bien nuestro también, sintió lo otro y volvió.
Ha hablado antes del Diego. ¿Alguna anécdota con Maradona?
No tuve la suerte de estar mucho con el Diego, pero la primera vez que lo vi fue en el predio. Yo había llegado temprano, estaba en la sala de juego, entrenábamos por la tarde, había llegado temprano y llega él, "¿qué hace el Nico?" y me da un abrazo, me conoce. Por más que yo estuviera jugando en la Primera de Boca es normal que me conozca, el técnico de la selección, pero es el Diego, no deja de ser el Diego, y eso a mí me llenó un montón. Yo creo que el Diego quería seguir jugando, él nunca dejó de ser jugador de fútbol, y eso era increíble, siempre que hacía los trabajos, él quería patear, si bien la defensa tenía que correr para atrás, le pegaba él el pelotazo, no era que ponía un ayudante o ponía otro jugador. Él tenía en los pies algo diferente, veo vídeos hoy y tenía una esencia totalmente diferente al jugador de fútbol.

El Nico Gaitán más personal
Acá se viene un ping-pong. ¿De qué hubiera trabajado si no hubiera sido futbolista?
Nunca me lo imaginé. Pero yo vengo de un barrio muy humilde, entonces mi viejo me llevó un día a trabajar en lo textil, en una máquina de coser. Quizás hubiera sido bueno. Pero nunca me imaginé trabajar de otra cosa que no fuera el fútbol.
¿Cuál es el mayor logro de su vida?
Yo tengo mi familia formada, con mis hijos, mi padre. Y es increíble. Creo que ese sería el mayor logro. Pero el haber jugado en Boca y en la selección. Creo que para mí también eso es muy genial.
El mejor entrenador de su carrera
Jorge Jesús. El portugués para mí es fuera de serie. Me cambió la mentalidad, la posición. El día previo al partido yo estaba acostumbrado a hacer un picadito (un partidillo). Y le pregunté un día: "¿no hacemos picaditos? Y me dijo, "quiero que los jugadores, cuando vengan a la cancha, piensen en jugar y que sea toda concentración plena en jugar. Si yo vengo y te hago un jueguito de diversión, de reírte, de jajaja, mañana pueden entrar así al partido". Y luego, todo lo que te decía que iba a pasar en el partido, pasaba. Creo que va a ganar la liga saudí con Cristiano, porque tiene cosas que sabe cómo ver al rival. Y después, en un video de 30 segundos te da la pauta para poder herir a los contrarios. Creo que es un fuera de serie.
Algo que haga Nico Gaitán y lo avergüence.
No hago nada que me dé vergüenza. Cuando estaba en Boca, Benfica, Atlético o la selección me costaba mucho salir a la calle, me daba vergüenza que la gente me conociera, me pidiera fotos o un autógrafo. Hoy ya no, me conocen, pero no es como entonces. Era complicado salir.
¿Se ha pegado con alguien en un vestuario?
No, cuando era más chico, en el barrio, sí. Tenías que hacerte respetar. Más si era de un barrio picante. Lamentablemente, en ese momento tenía que hacerlo. Hoy lo veo con otros ojos.
Lo mejor de ser futbolista
Seguir jugando, seguir siendo un nene dentro de una cancha.
Y lo peor
Creo que hay un punto donde al jugador del fútbol se le exige muchísimo, más que a un político, que es el responsable de llevar el país adelante.
¿Cómo llega a jugar en la Kings League?
Soy muy amigo de Augusto Fernández, y él me había invitado, porque él estaba jugando. Después se organizó el Mundial, y me llama para ver si quería ir al Mundial que se hizo en México, y termino aceptando, porque estaba sin jugar, ya llevaba casi un año, y dije, bueno, voy a ver qué tal esto. Y está bien, está bien.
El mejor gol de su carrera
Hay dos o tres de Benfica, pero me voy a quedar con el primero de Boca, con la derecha. Pase de Fabi Vargas. Es un pase y le doy con la derecha en la cancha de Argentinos Juniors.