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Los bichos del Málaga se hunden ante la lección de efectividad de la Real Sociedad (2-5)

Oyarzabal celebra su primer gol ante el Málaga
Oyarzabal celebra su primer gol ante el MálagaFran Santiago / GETTY IMAGES EUROPE / Getty Images via AFP

Pinta mal el Málaga. Los bichos de Funes no hacen daño en Primera y la Real les dio una lección de efectividad y de cómo presionar para golearles en una Rosaleda que pitó a los suyos como hacía meses que no se escuchaba. Kubo, Oskarsson, Oyarzabal por partida doble y Guedes fueron los autores de la goleada donostiarra a un rival en el que mojaron Adrián Niño y Pablo Martínez y que aún no sabe lo que es ganar en las nueve jornadas disputadas.

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La juventud es un divino tesoro. Pero la bisoñez extrema del Málaga está siendo un lastre que cada vez es más difícil de soltar. Y aunque dé muestras de ser un buen encajador, de reaccionar con un 0-2 o un 1-3, no le da de momento para competir en su regreso a Primera división. 

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Ante la Real, que combatió su cansancio europeo con siete cambios en el once, mostraron de nuevo su preocupante endeblez a los dos minutos. En la primera aproximación de la Real, Kubo, con la colaboración de Pablo Martínez –obviamente, éste no quería–, dibujó una parábola a la escuadra de Alfonso Herrero con la que firmó el 0-1. 

Lejos de desanimarse, el joven Málaga respiró profundo, retomó la iniciativa con el balón y buscó el empate con un Adrián Niño muy activo. Sin embargo, a pesar de jugar por primera vez con dos puntas desde el inicio, él y Chupe, todos los esfuerzos morían antes de llegar a los dominios de Remiro. Además, Kubo era una amenaza real cada vez que aparecía. Estuvo cerca el nipón de marcar un segundo tanto, con la derecha, pero el meta local reaccionó a tiempo. Su carril era una autopista sin peajes para él a pesar de los intentos de Salinas por bloquearle.

Orri OskarGOL

Así vivían ciertamente cómodos los de Matarazzo, cediendo la posesión, esperando el error del contrincante, para volver a marcar. Y aunque en una de las escasas combinaciones con acierto del Málaga, Remiro tuvo que dar lo mejor de en un remate de Niño a bocajarro, enseguida dieron la réplica mortal: Oskarsson, que ya había perdonado un mano a mano un minuto antes, se aprovechó de un rebote para volver a quedarse ante Alfonso Herrero. Esta vez definió a la perfección para conseguir el 0-2.

Fue el colmo de la mala suerte, que un pase atrás de Gorrotxa que intentó cortar Niño, acabara convirtiéndose en una asistencia a 30 metros para el ariete islandes, que no perdonó. 

Desde ahí sí que los boquerones se hundieron en la miseria. Su típica intensidad, su presión alta, desaparecieron del mapa, provocando hasta los pitos de su siempre fiel afición, que veía impotente cómo la Real rozaba el tercero. Lo tuvieron Barrene, Oskarsson y Oyarzabal. Pudo darse hasta por contento el cuadro local por no encajar más antes del descanso.

Agitó el árbol Funes metiendo en la reanudación a Aznou y a Ramón. La presión donostiarra siguió siendo igual de efectiva que en la primera mitad. Pero la comodidad les hizo bajar la guardia y eso lo aprovecharon los malaguistas para meterse de lleno en el partido. Aznou pifió una buena ocasión, pero en el siguiente ataque, Pablo Martínez se asoció con Adrián Niño, que firmó como a él le gusta, al primer toque, el 1-2.

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Oyarzabal se estrena

Quedaba todavía un mundo de partido, casi 40 minutos, pero ni cinco tardó Oyarzabal en darles un nuevo mazazo con su primer tanto del curso. Una internada de Kubo, una más, un pase atrás y el campeón del mundo golpeó raso para colar la bola en la meta y firmar el 1-3. 

Esta vez, sin embargo, el esfuerzo innegociable de los malaguistas tuvo premio. Chupe se quedó con las ganas con un disparo al larguero, pero sí pudo celebrarlo segundos después con un golazo de su compañero Pablo Martínez a la salida de un córner y que acabó en la misma escuadra.

Había esperanzas de nuevo... o no. Porque cuando Oyarzabal encuentra la llave del gol, Oyarzabal es imparable. Cometió además Calero el error de dejarle pensar y darle dos metros, y el capitán calcó su gol anterior para hacer el 2-4 en el minuto 67, sólo dos después del encajado. Todo vino de otra recuperación en el último tercio del campo.

Ahí sí que el Málaga ya no se levantó. Y aún fue mayor el castigo que recibió. Oyarzabal habilitó con un pase interior a Sergio Gómez, que cedió a Oskarsson, quien estrelló su remate en el travesaño. El rechace le cayó al último en llegar, Guedes, que materializó el 2-5.

La victoria se fue a San Sebastián por la gran efectividad de una Real que encontró muchas facilidades ante un Málaga que deja muchísimos espacios atrás cuando va a presionar. Y los edificios se construyen desde la base. 

Jugador del partido
Jugador del partidoFlashscore

Jugador Flashscore del partido: Mikel Oyarzabal (Real Sociedad).

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