Si algo mostró Alan Mozo en Chivas fue pundonor y amor propio, virtudes siempre bienvenidas en un futbolista profesional, pero que no terminaron de convencer al argentino Gabriel Milito dentro de su proyecto con miras a regresar al Rebaño Sagrado a lo más alto de la competencia doméstica.
Considerado un técnico constructor de una ideología y de equipos de autor, Milito no encontró en Mozo a ese lateral derecho polifuncional que se afianzara a su idea versátil de juego. Con la intención de liberar masa salarial y de evitarse una mala cara en el vestidor, Chivas prestó al defensa por un año con opción a compra.
Una influencia que se fue evaporando
La llegada de Mozo al Guadalajara provocó críticas entre su gente. Sin embargo, con amor propio y mucha disposición, el lateral fue afianzándose en el equipo y fue clave para que Chivas disputara la final del Clausura 2023 ante Tigres, en uno de los partidos más dolorosos en la historia del cuadro rojiblanco al perder una ventaja de dos goles en el compromiso de vuelta jugado en casa.
No obstante esa influencia y buen tono fue diluyéndose con el correr del tiempo, al mismo tiempo que la presión por conseguir un campeonato aumentaba entre una afición dolida. En los siete torneos que Mozo estuvo con Chivas, el canterano de Pumas jugó 118 partidos hasta este último certamen donde su presencia fue muy irregular, debido en parte a haberse sometido a una operación de rodilla.
Con 28 años cumplidos, Mozo espera tener lugar en la idea del argentino Esteban Solari, quien tomó al equipo después de la abrupta salida de Jaime Lozano en la puerta para disputar el Play-in del campeonato pasado. Y, aunque la posibilidad es muy lejana, el canterano de Pumas espera que el próximo semestre sea suficiente para convencer a Javier Aguirre de ser llamado a Selección.
