Cruz Azul y Pumas empatan en la ida de la final de la Liga MX

Cruz Azul y Pumas empatan en la ida de la final de la Liga MX
Cruz Azul y Pumas empatan en la ida de la final de la Liga MXMANUEL VELASQUEZ / Getty Images South America / Getty Images via AFP

Cruz Azul fue mejor en el partido de ida de la final de la Liga MX, pero se topó con un monumental Keylor Navas y un engrudo táctico armado por Efraín Juárez con el que Pumas logró sacar un empate a cero goles para intentar conseguir el próximo domingo el octavo título de liga en su historia, frente a su fervorosa afición en la cancha del Estadio Universitario.

Cruz Azul: K. Mier; J. Márquez, W. Ditta, G. Piovi, O. Campos (L. Romero); A. Palavecino, A. García; J. Paradela (A. Morales), C. Rodríguez (A. Montaño), C. Rotondi y C. Ebere (G. Fernández) (4-2-3-1). D.T. Joel Huiqui.

Pumas: K. Navas; R. López, N. Silva, R. Duarte, A. Ángulo; U. Antuna (P. Benenvendo), P. Vite, S. Trigos, J. Carrillo; R. Morales y Juninho (A. Carrasquilla) (4-4-2). D.T. Efraín Juárez.

 

El corazón de Cruz Azul pasa por su mediocampo. Ahí donde la dinámica e intensidad celeste se convierte en un ente independiente lleno de voracidad para hacerse por la pelota y causar peligro. Comandando esa postura ideológica está Carlos Rodríguez, un enganche pensante que, con libertad y espacios, puede ser de los mejores futbolistas del país, aunque Javier Aguirre no piense lo mismo. 

Rodríguez, que se quedó fuera de la lista final de Aguirre para la Copa del Mundo, ha sido el alma de la postura del Cruz Azul de Joel Huiqui para apretar, morder y presionar alto al rival en turno. Como si no hubiera un contexto emocional distinto alrededor de una final ante Pumas, otro grande del fútbol mexicano, el cuadro cementero se aferró este jueves a esta idea de juego para intentar sacar ventaja en el partido de ida. 

Navas, monumental

Consciente de las fortalezas de Cruz Azul, Efraín Juárez modificó de inicio el mediocampo de Pumas, quitándole el vértigo que ha cautivado a propios y extraños para intentar resguardarse. No obstante, la presencia ordenada de Santiago Trigos en lugar del pensante Adalberto Carrasquilla, sirvió de poco para intentar contener el impulso de la Máquina. El cuadro cementero fue ampliamente superior en el primer tiempo. 

Pero, tal como ha ocurrido en otros partidos durante esta Liguilla, Pumas supo sufrir el embate azul y, cuando estuvo superado de cara al arco, tuvo la carta que pocos equipos en México tienen. La presencia de Keylor Navas, con sus tres Champions League ganadas en sus espaldas, fue determinante para mantener su portería intacta, haciendo pasar de largo la nula actividad ofensiva del cuadro universitario. 

Tres atajadas dignas de su estirpe en los primeros 15 minutos del partido ahogaron el grito de gol de una afición cementera que llenó el Estadio Ciudad de los Deportes, su casa durante muchísimos años, para quedarse solo con la frustración patrocinada por la jerarquía del costarricense, quien le dio un respiro inmerecido a su equipo al llegar con un empate sin goles a medio tiempo. 

El engrudo de Juárez

Sin ganas de ponerse creativo y entendiendo lo que estaba en juego, Juárez redobló su apuesta conservadora para dejarlo todo a la vuelta en casa. Sin disimulo, incluso al poner por momentos línea de seis en fase defensiva, el técnico universitario se la jugó por hacer daño a la contra por las bandas con Antuna, Carrillo y al frente con Morales. 

Para alimentarlos, Juárez hizo entrar a Adalberto Carrasquilla para que el panameño, de gran pie y visión con la cancha de frente, aprovechara sus cualidades las pocas veces que pudiera tener la pelota con espacio disponible para descolgar hacia el arco de Kevin Mier. Esa postura casi le da un gol a Pumas cuando Antuna quedó frente al colombiano, quien mandó al minuto 61, y con la cara, el primer disparo a portería del cuadro universitario a tiro de esquina. 

Tras el desgaste hecho en el primer tiempo, y con un Carlos Rodríguez controlado casi con la marca personal de Pedro Vite, Cruz Azul se dejó envolver en el engrudo armado por Juárez, que confirmó la grandiosa virtud de hacer que los suyos sepan sufrir. Incapaz de pensar con claridad, el cuadro cementero intentó abrir el feroz cerrojo universitario con una dinámica mermada que se fue diluyendo con el correr del tiempo.  

Los últimos minutos del partido, ya con las ideas sufragadas por el ímpetu, mostró un caos que casi deja un par de goles. Primero con Robert Morales que estrelló una pelota en el travesaño que pudo haberle dado una ventaja inusitada a Pumas y luego con dos ocasiones cementeras con hicieron pasar la pelota por el área chica de Navas. Un final de partido sin goles digno de lo que se juega: un campeonato que se definirá el domingo en Ciudad Universitaria.