César Arturo Ramos, uno de los mejores árbitros de México, y con alta consideración en la FIFA, se quedó varado en Catar, junto a sus colegas, Alberto Morín y Marco Bisguerra, tras haber pitado partidos en Dubai, Abu Dhabi y Arabia Saudita, debido a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
En su camino a Dallas desde Dubai, los silbantes, vieron cómo el avión se desviaba hacia Doha, mientras eran informados del conflicto bélico que se confirmaba en la región. Sin mucho más que hacer, los silbantes mexicanos fueron alojados en un hotel catarí con la incertidumbre a flor de piel.
Apoyo del Gobierno de México
El caso de los silbantes es uno más de las miles de personas que se han quedado a la espera de que los espacios internacionales se vuelvan a abrir en una región que vuelve a estar en la palestra mundial, otra vez por razones bélicas.
"La FMF ha contado con permanente apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores y se mantiene atenta y en comunicación con las autoridades deportivas, así como con los árbitros", precisó la Comisión de Árbitros en un comunicado.
El Gobierno de México informó que hay unos 7,000 connacionales viviendo en Medio Oriente, sin que se hayan reportado heridos o fallecimientos hasta el momento. Las autoridades indicaron que, tal como los silbantes en Catar, el resto de personas están a la espera de que el espacio aéreo se abra de nuevo.
La incertidumbre a flor de piel
“La Federación Mexicana de Futbol (FMF), a través de la Comisión de Árbitros, informa que desde el sábado pasado se ha mantenido en constante comunicación con los tres silbantes mexicanos en Catar, quienes no pudieron regresar a México debido al cierre del espacio aéreo en los aeropuertos del Medio Oriente”, informó la FMF.
Sin una fecha precisa para su regreso, Ramos y sus asistentes intentan socavar la incertidumbre del momento para volver a casa. Un aspecto que luce complicado, de momento, con un panorama bélico que no tiene pinta de relajarse en el corto plazo.
