Gervinho, sobre la gloria en la Copa África, jugar con Totti y sus años en el Arsenal

Gervinho, asistiendo a un partido del Lille
Gervinho, asistiendo a un partido del LilleČTK / imago sportfotodienst / Laurent SANSON

Algunos futbolistas se han convertido en iconos, no solo por su aspecto inconfundible, sino también por su forma de comportarse en el campo. Uno de ellos es, sin duda, Gervais Lombe Yao Kouassi, más conocido como Gervinho. Nació el 27 de mayo de 1987 en Anyama, una ciudad de 140.000 habitantes compuesta por numerosas aldeas, a 24 kilómetros al norte de la capital de Costa de Marfil, Abiyán.

Un nombre que evoca al instante la imagen de veloces carreras por la banda, regates hipnóticos, esa característica cinta sujetando sus trenzas y una imprevisibilidad muy personal, capaz de enamorar y desesperar a los aficionados al mismo tiempo, como bien saben, por ejemplo, los seguidores del Arsenal.

De Abiyán al amor visceral de Roma, pasando por Francia y la Premier League en el norte de Londres, la carrera del delantero marfileño ha sido una auténtica montaña rusa de emociones, carreras imparables con el balón en los pies y goles inolvidables.

Hoy, al mirar atrás, Gervinho repasa su álbum de recuerdos en Flashscore, con la serenidad de quien sabe que dejó una huella imborrable en el fútbol de la década de 2010. Lo hace empezando por el punto más alto, ese con el que sueña cualquier futbolista desde niño, cuando empieza a dar patadas a un balón descalzo en las calles de su país: la gloria con la camiseta de su selección nacional.

La generación dorada y el triunfo africano

Durante años, Costa de Marfil fue considerada la gran decepción del fútbol africano. Una generación dorada repleta de talento, desde Drogba hasta los hermanos Yaya y Kolo Touré, que solía tropezar siempre en el último obstáculo: cuartos de final en 2010, final perdida en penaltis ante Zambia en 2012, cuartos de final en 2013. En medio, una sangrienta guerra civil, en la que el fútbol jugó un papel crucial como elemento de unión para el país.

Hasta la mágica noche de Bata, en 2015, en Guinea Ecuatorial. Una final de infarto ante Ghana, decidida por una tanda de penaltis interminable que acabó 9-8, con el lanzamiento decisivo convertido de forma increíble por el portero marfileño Boubacar 'Copa' Barry.

La CAN 2015 fue un triunfo largamente esperado para Costa de Marfil.
La CAN 2015 fue un triunfo largamente esperado para Costa de Marfil.ČTK / AP / Themba Hadebe

Gervinho, que fue un gran protagonista en ese torneo con dos goles, incluido uno en la semifinal ante Congo (RDC), recuerda ese momento con profunda emoción incluso hoy.

"Ganar la Copa de África de Naciones en 2015 fue un momento crucial en mi carrera, sin duda el más grande de todos. Ganar un título tan importante con tu país es algo que no tiene precio. Ni siquiera puedes imaginar la alegría y el inmenso orgullo que sentimos en aquellos días. Es un momento imborrable en mi memoria. Y también fue un hito fundamental, una auténtica liberación, porque llevábamos años persiguiendo ese trofeo", recuerda.

"Teníamos una selección increíble, la mejor plantilla de África sobre el papel, pero siempre acabábamos fallando en el momento decisivo de la Copa. Conseguirlo fue la culminación de un sueño".

El hombre guía: el vínculo con Rudi García

En el fútbol moderno, donde los cambios de camiseta y los bailes de entrenadores son constantes, es raro encontrar un acuerdo técnico y humano tan duradero como el que unió a Gervinho y Rudi García. El técnico francés fue mucho más que un entrenador para el marfileño: fue un referente, llevándole consigo en muchas de sus aventuras por Europa y forjando un vínculo inquebrantable basado en la confianza mutua.

Gervinho tiene un vínculo especial con Rudi García.
Gervinho tiene un vínculo especial con Rudi García.ALESSANDRO DI MEO / EPA / Profimedia

Le formó en el Le Mans, le consagró en el Lille y le quiso a su lado en el infierno del estadio Olímpico de Roma, confiándole las llaves de la creatividad ofensiva junto a compañeros del calibre de Dzeko, Salah y Totti.

"Rudi me dirigió en tres clubes diferentes: Le Mans, Lille y AS Roma. Es evidente que este camino compartido creó un vínculo muy fuerte, casi especial, entre nosotros. Siempre supo cómo gestionarme; fue el entrenador que, más que nadie, logró sacar lo mejor de mí", cuenta Gervinho.

"Si lo pienso bien, he jugado mi mejor fútbol bajo su dirección. No es solo una cuestión táctica, es una relación de confianza. Incluso hoy seguimos muy unidos".

El milagro del LOSC y el tridente maravilla

El Lille de la temporada 2010-2011 está considerado como uno de los equipos más bonitos y espectaculares de la historia reciente de la Ligue 1. Ese grupo, capaz de lograr un sensacional doblete de Liga y Copa de Francia, bailaba sobre el césped a un ritmo vertiginoso.

Estos fueron los mejores años de la carrera de Gervinho.
Estos fueron los mejores años de la carrera de Gervinho.Flashscore

Gran parte del mérito fue para el tridente ofensivo, donde las carreras de Gervinho y la eficacia goleadora de Moussa Sow se combinaban con el talento puro de un joven belga destinado a brillar en los escenarios más prestigiosos del fútbol europeo: Eden Hazard.

"Me divertí muchísimo jugando con Eden. Y estoy convencido de que él también se lo pasó muy bien a mi lado, en parte porque en ese momento yo estaba rindiendo a un nivel altísimo", recuerda Gervinho.

"Con Moussa Sow formamos un tridente de máxima calidad, nos entendíamos a la perfección, jugábamos de memoria. Hicimos mucho daño en Francia ese año con el doblete de Copa y Liga. Éramos imparables", recuerda con cariño.

A la sombra del Coliseo: Totti y la Roma

Tras Francia y una etapa de dos años en Inglaterra, llegó a la Serie A. Roma es una ciudad que vive de pasiones extremas, capaz de devorarte o elevarte al altar.

Gervinho tardó muy poco en convertirse en ídolo de la Curva Sud. Sus carreras imparables con el balón, jugando como extremo izquierdo en el 4-3-3 que García parecía haber diseñado a su medida, destrozaban las férreas defensas italianas, aportando un soplo de anarquía creativa.

Gervinho considera a Totti su mejor compañero de equipo.
Gervinho considera a Totti su mejor compañero de equipo.ALBERTO PIZZOLI / AFP / AFP / Profimedia

Pero jugar en la Roma en aquellos años significaba, sobre todo, compartir vestuario con el hombre que, más que nadie, se acercó al papel de auténtico Emperador de Roma. Tanto es así que, cuando le preguntan por el mejor compañero con el que ha jugado, el marfileño no duda.

"Ah, absolutamente sí. Francesco Totti, el capitán. Era simplemente un jugador formidable, de otra categoría. Me encantaba jugar con él en la Roma, nuestro entendimiento en el campo era natural. Más allá del campeón en el césped, quiero decir que Francesco también es una persona fantástica", afirma Gervinho.

Y cuando le piden una anécdota concreta, Gervinho sonríe, como si su memoria se llenara de demasiados momentos bonitos y divertidos para elegir solo uno.

"Hay tantos recuerdos maravillosos que es realmente difícil elegir solo uno. Lo que está claro es que pasé momentos increíbles con él, tanto dentro como fuera del campo. Juntos nos divertimos e hicimos vibrar a la afición de la Roma, dando espectáculo".

Grandes campeones, cero títulos: la espina giallorossa

Aquel equipo de la Roma, a mediados de la década de 2010, era una potencia. Una plantilla que, además de Totti y Gervinho, contaba con jugadores del nivel de Edin Dzeko, Antonio Rüdiger, Miralem Pjanic y Radja Nainggolan. Un equipo que enamoraba por su volumen de juego y resultados, pero que no logró llevar ningún trofeo a Trigoria, chocando siempre contra el muro de la Juventus arrolladora de esa década. "¡Ni siquiera una Coppa Italia!" es el triste lamento de los aficionados giallorossi que miran esa época con nostalgia. Una paradoja que aún hoy deja un sabor amargo.

"Como has dicho, teníamos un equipo fantástico, lleno de grandes jugadores. Y lo demostramos en el campo: jugábamos un fútbol precioso. Logramos excelentes resultados y tuvimos temporadas importantes, pero, por desgracia, nos faltó ese punto de suerte necesario para conquistar un gran título. Es frustrante, pero así es el fútbol", explica Gervinho.

Arsenal, la relación con Wenger y la Premier League

En el extenso currículum de Gervinho, como ya se ha mencionado, también figura el capítulo londinense. Llegó al Arsenal en 2011, fichado expresamente por Arsène Wenger para aportar imprevisibilidad al ataque de los Gunners, y su impacto en la Premier League fue una auténtica montaña rusa de emociones.

La opinión dominante entre los aficionados describía a un jugador tan imprevisible que ni él mismo parecía saber cuál sería su siguiente jugada.

"Bueno, hay que decirlo", recuerda Gervinho, "que hubo muy pocos defensas que lograron pararme cuando estaba en plena forma, cuando era mi día. Como rara vez hice malos partidos, no recuerdo ningún defensa que me causara problemas. Los superaba cuando quería".

Gervinho y Tomas Rosicky celebran un gol del Arsenal.
Gervinho y Tomas Rosicky celebran un gol del Arsenal.IAN KINGTON / AFP / AFP / Profimedia

En Inglaterra se habló mucho de una relación complicada con el entrenador del Arsenal por las diferencias de carácter. Pero Gervinho, hoy, años después, le resta importancia y analiza la situación con mucha claridad.

"En realidad, nunca hubo ningún problema real entre el míster y yo. Arsène Wenger es un gran profesional. Es cierto que no se dio esa chispa y conexión especial que tuve con Rudi García, pero nuestra relación fue completamente normal, basada en el respeto profesional y en la dinámica clásica entre entrenador y jugador", recuerda.

Y este año, como aficionado, Gervinho celebró el título de la Premier League de los Gunners. "Una alegría inmensa porque el equipo llevaba varios años persiguiendo el título de la Premier League. En las últimas temporadas, parecía que había una especie de maldición. El equipo siempre lideraba la carrera por el título antes de venirse abajo en el último momento. Pero todo eso ya es pasado", afirma. "Este título pone fin a una larga espera y a años de frustración. Los aficionados tienen motivos para estar felices. Se merecían este título desde hace mucho tiempo. Por fin su paciencia ha sido recompensada".

Costa de Marfil, el Mundial y la vida fuera del campo

Por supuesto, no podía faltar un comentario de Gervinho sobre el Mundial, con especial atención a su selección y al fútbol africano.

"Costa de Marfil tiene un gran equipo con jóvenes muy talentosos. También hay veteranos que sirven de guía a estos chicos. Si Costa de Marfil juega su mejor fútbol sin complejos, puede sorprender a muchos equipos en este Mundial", dice sobre su país.

"Creo que el fútbol africano está progresando al mismo ritmo que el europeo. Las selecciones africanas ahora logran buenos resultados ante las grandes potencias futbolísticas. Además, encontramos a muchos jugadores del continente africano en las principales ligas europeas. Aunque, si lo comparamos con una época muy reciente, ahora hay menos grandes estrellas", añade.

La carrera sobre el césped del extremo marfileño de la cinta llegó a su fin en 2023, tras sus últimas etapas en China, su regreso a Italia con el Parma, Turquía y Grecia. Pero su relación con el fútbol es más fuerte que nunca. "Soy propietario de un club de la Tercera División marfileña (D3) y trabajo con la selección sub-17 de Costa de Marfil. También he creado una estructura de gestión de jugadores para aportar mi granito de arena y ayudar a los más jóvenes".