Centro de datos del Deportivo Cali-Atlético Nacional
El estadio de Palmaseca vivió una de esas noches que difícilmente se olvidan cuando la historia de un club -y de un arquero- converge en un mismo momento. En el triunfo por 1-0 ante Atlético Nacional, marcado por la urgencia de un Deportivo Cali que todavía busca identidad en la Liga BetPlay, Gallese emergió como la figura indiscutible. No fue simplemente una actuación decorosa: fue una demostración de carácter y presencia bajo presión.
El 'Pulpo', como ya se le bautizó en Colombia desde su llegada procedente del Orlando City, se convirtió en el salvador de la noche. Su nombre resonó cada vez que un atacante de Atlético Nacional se acercaba con peligro real al área. A lo largo de los 90 minutos registró seis intervenciones, la mayoría dentro del área rival, y en los momentos decisivos respondió con reflejos y determinación cuando el equipo más lo necesitaba.
El gol que decidió el clásico de verdes llegó al inicio del segundo tiempo, obra de Juan Dinenno, tras un centro preciso de Luis Orejuela. A partir de ese momento, la historia del partido ya no se escribió solo con la pelota en movimiento: pasó a depender directamente de la fortaleza defensiva de Cali y de la respuesta de Pedro ante la embestida de los visitantes.
Vítores para Gallese
Los minutos finales fueron un desafío constante. Cuando Atlético Nacional parecía encerrar a los locales en su propio campo, P. Gallese apareció una y otra vez como última línea de resistencia. Un cabezazo de Alfredo Morelos al minuto 73 parecía augurar el empate, pero el peruano se estiró para desviar el balón, y en la misma jugada repelió otro intento desde cerca. Dos paradas casi consecutivas que definieron la contienda y el destino de los tres puntos.
Más allá de las estadísticas, lo que valoró la afición del Deportivo Cali fue la entrega: tras el final, Pedro Gallese fue rodeado por hinchas que le pidieron autógrafos y expresaron su agradecimiento por haber llegado al club y brindar un rendimiento tan sólido en un clásico donde se jugaba mucho más que puntos en la tabla.
Este triunfo ubica a Cali en zona de clasificación a los cuadrangulares semifinales y ofrece cierto respiro en un torneo que no había arrancado de la mejor manera. Y en medio de ese alivio, la figura del meta se alza como un símbolo de calma en la tormenta: un portero que no solo ataja balones, sino que también abraza expectativas y transformaciones en un club que busca reencontrarse con su mejor versión en Colombia.
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