Sigue el West Ham - Arsenal con Flashscore
7 de mayo de 2006. Jornada 38 de la Premier League. 15:00. Por última vez, el 11 del Arsenal, capitaneado por Thierry Henry, salió por el túnel de Highbury hacia el césped, donde iba a enfrentarse al Wigan Athletic.
Habían pasado dos años desde el título de los Invencibles. El objetivo era distinto: clasificarse para la Liga de Campeones. Los hombres de Arsene Wenger lograron convertir la despedida en una tarde mágica. Henry firmó tres goles mientras el Tottenham caía ante el West Ham. Así, el Arsenal superó al eterno rival del norte de Londres y aseguró la cuarta plaza que daba acceso a la máxima competición europea.
En la East Stand estaba sentado Michael, de 86 años, que recuerda aquella tarde de la que ya han pasado 20 años. "Fue la forma perfecta de despedirse de Highbury, una tarde inolvidable", contó a Flashscore.
La charla comenzó dentro de Highbury, donde entramos casi por casualidad. Salimos de la estación de metro de Arsenal y seguimos por Highbury Hill, donde los árboles y las fachadas de las casas no dejan entrever que estamos junto a uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial del siglo XX.

Un vestigio de otros tiempos, cuando el club estaba en el corazón del barrio, muy diferente a los modernos estadios del siglo XXI, construidos en zonas amplias, con espacios comerciales y cada vez más alejados de la comunidad.
"Antes tenía acceso al club del presidente, llegué a conocer a los jugadores, pasábamos cerca de los vestuarios, ahora es imposible. Son casi inalcanzables", lamentó Michael, que nos señaló la East Stand, donde tenía su abono anual, la misma grada en la que sigue en el nuevo Emirates: "Me gustaba más Highbury".
Una segunda vida
A escasos 300 metros del renovado Emirates, Highbury no fue demolido por completo. Tras aquella tarde mágica de 2006, el estadio ha encontrado una nueva vida.
Después de 93 años siendo el hogar del Arsenal, el recinto se transformó en un complejo residencial llamado Highbury Square. Las gradas donde antes se sentaban los aficionados ahora forman parte de la estructura de apartamentos T1, T2, T3 o áticos.
Si no fuera por algunas fachadas originales conservadas y las placas que lo indican, pocos reconocerían que están en el mismo lugar donde Henry y Bergkamp hicieron magia con los Invencibles, o donde John Radford y Jon Sammels marcaron en apenas dos minutos para consumar la histórica remontada ante el Anderlecht en la final de la Copa de Ferias de 1970.

Ahora, por aquí pasean tranquilamente personas mayores con sus perros o padres que se apresuran a llegar a casa con sus hijos tras otro día de trabajo, en un terreno que fue sagrado para miles de aficionados londinenses.
Abrió oficialmente en 2009 y está casi completamente ocupado. Ciara es una de las residentes, que se mudó recientemente con su novio. "No soy aficionada del Arsenal, pero es increíble vivir en medio de esta atmósfera. Mi novio es un apasionado del fútbol y le encanta. Es muy especial vivir dentro de un estadio, muchos de mis amigos son hinchas del Arsenal y me tienen mucha envidia", confesó.
20 años después, el Arsenal parece bien encaminado para conquistar la Premier League por primera vez desde que se mudó al Emirates. Será la primera gran celebración moderna, con la sombra de Highbury y de las gestas logradas donde ahora juegan los niños, justo al lado.
