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El impresionante viaje internacional de Román Golobart en el fútbol

Román Golobart, con la camiseta del Colonia
Román Golobart, con la camiseta del ColoniaMARIUS BECKER / DPA / AFP

Román Golobart (34) es uno de esos futbolistas españoles que se ha buscado en los últimos años la vida allende nuestras fronteras. Hijo del icónico Joan Golobart, Román dejó la cantera periquita pronto e inició una carrera que le llevó a Inglaterra y Alemania, entre otros países. Una trayectoria que ahora repasa en una charla con el Country Manager de Flashscore España, Óliver Domínguez.

¿Qué nos puede decir de su experiencia en la cantera del Espanyol? 

Empecé relativamente pronto, con 12 años, a través de Lluís Planagumá, el entrenador que luego estuvo en el Granada y ha entrenado también en Japón. Y era la época que estaba Manel Casanova al frente de toda la coordinación, se apostaba muchísimo por la cantera en el Espanyol y fue una experiencia buenísima, de mucha profesionalidad, y de confianza en que estar en un lugar así te garantizaba un aprendizaje y una apuesta segura hacia el mundo profesional. 

Pasó del Espanyol al Wigan, en Inglaterra, ¿cómo se dio esa opción? 

Estuve cedido, siendo cadete de segundo año, en el juvenil del Europa, porque se dio una circunstancia en que ellos necesitaban un central de mis características, apostaron por mí. Realmente fue un año muy divertido, complicado, porque yo tenía 14 años y estaba jugando contra gente de 19 años, pero realmente fue una experiencia buenísima. Llegué a debutar con el primer equipo del Europa y entonces, cuando se terminaba la cesión, a través de Angoy, el portero del Barça, Jordi Cruyff le recomendó a Roberto Martínez que me echara un ojo. Fui a pasar unas semanas a Swansea y ese mismo verano fichó el Wigan Athletic a Roberto, él había sido jugador también del Wigan Athletic, y en dos años había transformado el Swansea City. Así que yo no llegué a firmar por el Swansea, pero a cambio pasé de fichar por un equipo de Championship a fichar por uno de Premier League, con un proyecto que se estaba consolidando después de cuatro años de Premier League, a los que continuaron cuatro más. 

Golobart, con el Wigan
Golobart, con el WiganMatthew Lewis / GETTY IMAGES EUROPE / Getty Images via AFP

Y ahí en la Premier fue parte, como Joel Robles, de aquel Wigan que ganó una Copa al City de Agüero y compañía. 

Desde luego, fuimos, poco a poco, de alguna manera, ofreciendo un fútbol bastante radical para lo que era Inglaterra en ese momento. Recordemos que todavía no había llegado Guardiola, que fue muy revolucionario. Yo creo que Roberto Martínez se anticipó. Obviamente, el Barça de Guardiola ya había logrado todo lo que todos recordamos, pero salíamos con una defensa con línea de tres, con una salida de balón muy arriesgada, aprovechando el juego del portero y todas estas maneras de jugar que en el 2010 más o menos se estilaban, y se impusieron de alguna manera en Inglaterra a través del juego del Wigan y de Roberto, y logramos algo que era impensable, algo que había prometido nuestro presidente, el entonces propietario del club, Dave Whelan, que de hecho se había perdido una final de la FA Cup cuando fue futbolista él, porque se partió la pierna, y 40 años después conseguía ganarla en Wembley contra un Manchester City, que, en teoría, ya estaba incumpliendo el reglamento, parece ser, pero a nosotros no nos cambiaría nada. 

En medio de esas temporadas en Wigan hay una cesión en el Inverness. ¿Qué nos puede contar del fútbol escocés? 

Estábamos en una concentración un día antes del partido con el Wigan y yo ya era consciente de que se estaba buscando una cesión. Creo que tenía 18 para 19 años, y lo normal era después de un año jugando con el Reservas y entrenando la gran mayoría de días con el primer equipo, pues buscar una cesión a un fútbol, digamos, de categoría de primera división. 

Entonces, en una tarde de estas que estábamos viendo un partido de fútbol escocés, que todo eran pelotazos y patadas y un campo horroroso, Jordi Gómez, mi gran compañero y amigo, dijo 'Román, hagas lo que hagas, no te vayas a ese equipo'. Lo que resultó es que al cabo de dos semanas me dijeron que tenía que irme a ese equipo mismo. Entrenado por Terry Butcher, el único jugador al que Maradona regateó dos veces en el famoso gol contra Inglaterra, es el primero que le sale a la disputa y luego recupera la posición y Maradona le vuelve a regatear. 

Con el Wigan
Con el WiganMatthew Lewis / GETTY IMAGES EUROPE / Getty Images via AFP

Fue un entrenador muy peculiar, muy inglés, un hijo de soldados, nacido en algún país del sureste asiático y bueno, fue una experiencia entrenar a -16 grados. El campo en el que entrenábamos era un campo de rugby, en realidad, con todo lo que supone, un campo bastante destrozado. Fue una experiencia bastante increíble, muy bonita. Yo fui para seis meses y tanto el club como yo quisimos alargarlo seis meses más y terminar la temporada allí. Hicimos partidos muy buenos. Para mí fue uno de los momentos más bonitos de mi vida, a pesar de que pasé por una lesión y tal. 

Lo recuerdo con mucho cariño, un país precioso, con muy buena gente y con un fútbol muy peculiar. Pero bueno, recordemos que había jugadores como Samaras y Jelavic, delanteros de muchísima calidad, un Celtic y un Rangers siempre muy competitivos. Realmente, jugar en estos estadios, como el del Hibernians, partidos como el del Aberdeen, que es un poco el derbi local con el Inverness, fue una cosa preciosa de vivir, una Premier League reducida, una Premier League de alguna manera un poco más simple a la hora de jugar a fútbol, pero con muchos compañeros internacionales, algunos incluso españoles y catalanes, con los que había coincidido en categorías inferiores o jugado contra ellos. Así que muy bien, la verdad. 

Desde Inglaterra pasó a la Bundesliga, otra gran liga europea. ¿Cómo fue la adaptación? 

Pues pasó que el sábado ganamos la FA Cup y el martes descendimos a segunda división con el Wigan. Roberto Martínez se fue al cabo de un par de semanas al Everton, lo hizo oficial, y nos dejó en una situación a todos los que estábamos ahí de estar en un club que estaba creciendo, pero el baluarte que nos había traído allí y que apostaba por nosotros más fuertemente, a pesar de que el club también, era Roberto Martínez. Y una vez desaparece esta figura, pues se me plantea la opción de ir a un país increíble en muchos aspectos y en el que me apetecía mucho jugar. 

Carrera de Golobart
Carrera de GolobartFlashscore

Me fui con 17 años a vivir a Inglaterra con la intención de jugar al fútbol, pero también de vivir experiencias vitales. Pues se me dio esa oportunidad y estoy muy agradecido de haberlo vivido, pero sí que es cierto que fui con una intención de jugar a un estilo de fútbol. El entrenador que llegó enseguida fue de otro estilo y muy pronto vimos, tanto yo como el director deportivo, que no tenía cabida por el estilo de fútbol que yo llevaba aprendiendo en los últimos años, el que se juega en España y el que nos exigía Roberto Martínez. Pasé a un 4-4-2 mucho más directo, a unos segundos balones, pero ya no era la disputa escocesa de libre albedrío, que podía tener un poco de genialidad de vez en cuando, sino que era todo mucho más controlado. Y bueno, es un tipo de fútbol que no era el que yo intentaba jugar en esa época. 

Por eso, después pasó al fútbol español, su primera aventura profesional en el fútbol español, en Ferrol. 

Sí, eso fue un verano largo de negociaciones con el club alemán, el Colonia, y al final pues en una situación un poco ya más extrema decidimos volver a España, que a mí me apetecía mucho, la verdad, después de seis años, desde bastante joven estando fuera. Y el primer paso fue el Racing de Ferrol, con el cual hicimos play-offs. Fue divertidísimo, fue una experiencia que no tenía nada que ver con la escala con la que venía jugando y con la que venía proyectándome, pero me sirvió para jugar unos años más en España, que me apetecía mucho. 

Siempre tuve la fortuna de que los clubes de España eran clubes que apostaban por competir para ascensos, lo cual requiere mucha exigencia y presión, pero es más bonito que jugar por salvar categorías, en muchos casos, o más agradecido, como mínimo. 

Así que nada, jugué con el Racing de Ferrol, viviendo en La Coruña, súper feliz, súper contento, otra experiencia de vida, un lugar donde por fin podía comer bien, porque venía de Inglaterra y Alemania, donde no comíamos muy bien y tenía que importar los jamones. Así que nada, Racing de Ferrol y play-off. 

Y de ahí a la costa levantina, en Murcia y Elche, que ahora está en Primera.

Sí, sí, en Murcia con Isi, del Rayo, con Sergi Guardiola, el mítico Nano Macedo, de la cantera del Barça, seguro que muchos culés lo recuerdan. Y ahí hicimos un buen equipo, sobre todo en la segunda parte de la liga, con el Murcia. También hicimos un play-off y de ahí pues firmé por el Elche. 

Golobart, durante un partido ante el Atlético
Golobart, durante un partido ante el AtléticoFlashscore

Supongo que el Elche sería muy diferente a lo que es ahora, quizás más pequeñito. 

El club estaba casi herido de muerte, había estado herido de muerte hacía dos temporadas, hubo una sanción bastante importante, que supuso que el club tuvo que descender y a partir de ahí acumular problemas causados por un varapalo así; ciertas deudas y cierta presión económica, situación a la que el Elche quizás no estaba del todo acostumbrado, porque realmente venía de muchos años en Segunda división. 

Así que tuvimos que navegar eso, no fue fácil. Luego el club ha ido progresando de manera excelente, generando muy buenos jugadores, porque realmente es una cantera importante de la zona. Y yo en la temporada siguiente ya di el salto a Chipre. Al Nea Salamis. 

Justo entrevistamos hace poco a Quintillà, que está allí ahora. ¿Qué nos puede contar del fútbol chipriota?

Chipre y Albania eran las que más me apetecían de las opciones que tenía ese verano. Y aposté por Chipre y la verdad es que acerté muchísimo, porque fui súper feliz. Aparecí en un club muy humilde, un club de refugiados, porque recordemos que Chipre fue invadida en los 70 por Turquía y desde entonces la isla está dividida en Chipre del Norte, que es la parte turca no reconocida, y luego Chipre, que es la parte del sur, que es la parte que antiguamente fue griega. El Nea Salamina es de Famagusta, que es una zona de la parte norte, y entonces el espíritu del club siempre ha sido un espíritu de gente trabajadora, de gente humilde, de gente con una ambición muy sana y de hacer familia, y realmente lo respirabas. 

Es decir, era un estadio auténtico, bonito, relativamente pequeño, siempre lleno, un club con historia, no con una historia laureadísima, pero con historia, un club que representaba la liga chipriota desde hacía décadas, y un club que había tenido oportunidades de estar de vez en cuando en alguna situación pues muy afortunada en cuanto a copas y en posición de liga, pero realmente llegamos allí y se hizo un equipo increíble, precioso, ganamos a casi todos los equipos de la zona alta, nos colocamos en el top 4 durante una gran parte de la temporada, en un equipo en el que otra vez jugábamos con tres atrás, con el balón jugaba súper bien, un fútbol que costaba entender en la isla, no acababan de defenderlo bien, porque era rápido, de toque, con el que creábamos muchas superioridades en espacios pequeños que luego nos permitían con un par de delanteros muy buenos completar la jugada. 

Fue bastante divertido, es una isla que vive mucho el fútbol, hay mucha competitividad, no deja de ser un estilo de negocio peculiar de vez en cuando, siempre hay equipos en los que se han encontrado con impagos y estas cosas. Yo afortunadamente no estuve en nada de eso, siempre he tenido mucha suerte con eso. Fue una experiencia más y me permitió ir a Israel.

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 ¿Qué tal en el Maccabi Netanya? ¿Se notaban las tensiones en la zona?

Absolutamente, o sea, es inevitable que, en el fútbol, en el habla, en todo se nota que es un país amenazado constantemente, lo mismo que lo son todos los de alrededor. No entiendo de favoritismos, es una situación muy complicada, muy compleja, una situación milenaria y tú lo notas en el carácter. Israel en su fútbol es muy pasional, es un fútbol muy reivindicativo y es un fútbol que es una lucha constante y unas ganas de reivindicar y de hacerse valer todo el rato.

Después regresó a Chipre, al AEK Larnaca, ¿había mucha diferencia con el Nea Salamis? 

Presupuestariamente sí. El AEK se construyó un estadio, firmaba constantemente jugadores que habían pasado por primera española, hay una lista larguísima, y el Salamina no se había podido permitir eso nunca. Entonces yo llegué a un club ultraprofesional de escala reducida, ya que no se podía comparar con lo que viví en Alemania, por ejemplo, pero en cada gesto, en cada centímetro veías la profesionalidad de un club de esa categoría, así que eso fue un disfrute, fue un buen paso porque al final era de salir de Israel, de un club de tabla media a irte a un AEK Larnaca, que siempre tenía ambición por ganar la liga, así que fue una experiencia muy buena también. 

Ha mencionado a Isi Palazón, ¿cómo era compartir equipo con él? ¿Ya veía que iba a estar ahí arriba? 

Isi era un tipo de persona que al minuto te entiendes con él, al final él jugaba de extremo izquierdo y yo de central derecho y a mí siempre ha gustado hacer cambios de orientación, en diagonal hacia los extremos, entonces enseguida futbolísticamente nos tuvimos que entender y nos gustamos mucho y luego hicimos muy buena relación porque al final es un chaval sencillo, sin pretensiones, que obviamente en esa época pues creo que tenía 21 años, había dejado el fútbol anteriormente, tuvo un momento en que dijo que lo dejaba, lo dejó y de repente el año anterior a que yo llegase a Murcia pues había vuelto a jugar y lo había fichado el Murcia.

Yo vi un jugador que no era nada consciente de la habilidad que tenía, con un físico increíble, es decir, es un portento físico, lo que pasa es que estos cuerpos siempre hay que entrenarlos y tiene que pasar el tiempo para que no sufran de lesiones. Es un tipo de jugador que todo el mundo le decía lo mismo, que no era consciente de lo que podía hacer, de la habilidad y del potencial que tenía.

Yo debía tener en el Murcia 24 años, y había visto jugadores así, en la Premier League, con esa zurda, con esas patas, con ese cambio de orientación, con ese golpeo de balón, con ese espíritu de luchador de Cieza, de un hombre de campo con un orgullo bien grande, y se lo decíamos y realmente pues fue progresando de una manera natural y de una manera muy buena y yo ya no tengo nada más que decir porque está todo en todas las crónicas y en todos los partidos que lleva encima en el Rayo. 

Pasó también por el AD Mérida, no sé si se notaba en la cultura o en la afición, que era el heredero del mítico Mérida. 

Sí, en la exigencia se notaba y en el orgullo se notaba y merecido está, porque al final es la verdad. El club estaba en una situación muy compleja, de hecho, en enero se echó al entrenador y luego en marzo se echó al nuevo entrenador y no se podía fichar a ningún entrenador nuevo y tuvo que volver el que se había echado primero. Se dieron situaciones complejas, raras, que bueno, sumado a que el equipo no rindió bien, pues acabó en descenso y fue bastante dramático, como siempre lo es.

Últimos partidos del Espanyol
Últimos partidos del EspanyolFlashscore

Su padre también fue jugador del Espanyol, el mítico Joan Golobart. 

Sí, mi padre fue el mítico Joan Golobart efectivamente, jugador del RCDE en los años finales de los 80. Fue un jugador que con 24 años estaba, creo que jugando en segunda B con el Hospitalet y de una manera inesperada, pero seguramente muy merecida, se dieron un par de situaciones y acabó jugando en Primera unos años y quizás en los años más bonitos de la historia del Espanyol, porque luego hemos tenido bastantes bonitos, sobre todo con la otra final de lo que era la antigua UEFA, que fue espectacular. Pero al final no dejó de ser la segunda vez que llegamos a una final y la primera fue mucho más icónica, con un Espanyol que quedó tercero.

Realmente, no me ha quedado otra, lo he vivido toda la vida, somos de Barcelona, de Sarriá además, siempre hemos ido a todos los bares del barrio y siempre se ha saludado a mi padre como una persona a la que se le tiene mucho cariño, así que sí, yo veía eso y pensaba que no era que lo quería, pero pensaba que era una posibilidad. A mí me dio alas para soñar, porque mi padre al final siempre ha tirado de mucho esfuerzo y es lo que me inculcó a mí, que luego puede haber talento que marque la diferencia, pero que con esfuerzo se consiguen muchísimas cosas.

Ya para acabar, ¿cómo ve al Espanyol con Manolo tras esa derrota con el Elche? 

Tenemos a un entrenador que en muchos sentidos representa el espíritu del club y representa a un estilo de fútbol que nos ha gustado, pero lo que mandan son los resultados, ya no a corto plazo, sino a largo plazo también. Yo creo que es un club que se ha encontrado con demasiados cambios de direcciones en los últimos años y no son pocos, porque si en dos años cambias de dirección tres veces, pues son dos años que igual pierdes y de repente te sale bien, pero llevamos muchos años con demasiados cambios de direcciones y yo lo que le deseo al Espanyol es poder seguir un camino con una identidad propia, con un estilo de fútbol muy propio, como habíamos tenido durante muchos años y creo que esa será la manera de que el club pueda respirar de vez en cuando, que creo que es importante que los clubes no siempre tengan que estar luchando por objetivos, ya sean positivos o negativos, sino que también está bien poder respirar durante unos años. 

La última ya, en Tranmere no sé si a lo mejor vio referencias al que fuera jugador de la Real Sociedad, John Aldridge, que es un icono allí. 

Sí, hice una cosa muy curiosa que fue ir cedido para tres partidos, una cosa que no sé si sigue en vigor en Inglaterra, pero tú puedes ceder a un jugador a una categoría distinta a la tuya, durante equis cantidad de partidos, la que tú elijas, la que el club elija, durante la temporada. Entonces se les dio una situación de que se lesionó un central y fui allí, fue una experiencia divertida. Es el club de una de las películas más famosas de hooligans de Inglaterra, que es Away Days, y me hizo mucha gracia pues estar allí y vivir eso. 

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