Pregunta: ¿Cómo está, Mariano?
Respuesta: Bien, bien, muchas gracias por la invitación.
P: Ahora, alejado un poquito del fútbol, ¿no? Después de una experiencia como entrenador de Santa Marina de Tandil. ¿Cómo fue esa experiencia?
R: Alejado actuando de espectador. Pero bueno, sí, un poco inquieto y buscando un camino. La experiencia ahí en Santa Marina fue muy buena. No ha sido el resultado. No conseguimos ganar y al final tuvimos que dejar el cargo.
P: ¿Cambia mucho la perspectiva de estar adentro de la cancha a estar afuera?
R: Bueno, compartimos dupla con un amigo mío, Pucho Barsottini, que también era compañero, yo era su capitán. Teníamos 40 años los dos, nos dieron muchos chicos, entonces salimos de adentro de la cancha, él caudillo de la defensa, yo jugando más del medio para adelante. Entonces, Teníamos un poco los roles divididos entre nosotros para comandar desde adentro de la cancha o ayudar un poco más al equipo.
Claro, pasó que salimos los dos juntos, encontramos un grupo supercomprometido con nosotros, porque eran nuestros excompañeros y la verdad es que nos queríamos, nos queremos un montón. Siempre teníamos una idea de empezar a dirigir, con un inicio de temporada. Y bueno, surgió que se fuera el entrenador de turno, que era Sebas Cejas. A la noche, él decidió irse, al otro día ya nos estaban diciendo a nosotros para ser entrenadores y tomamos la decisión. Entonces, no hubo mucho tiempo para analizar esta cuestión. Pero tuvo un peso importante, sí, y ahí hubo una gran diferencia.

P: Debutó en Racing con un gol a Boca, si mal no recuerdo. ¿Cuánto tuvo ese impacto, ese gol, en su carrera, esos comienzos?
R: No fue el debut, fue el quinto o sexto partido. Pero sí, se tienen que dar un montón de cosas. La verdad es que me haya quedado esa pelota ahí sobre el final del partido en un tres a tres en la cancha de Boca, y tener las condiciones para hacer el gol, es como decís vos, tenés que tener un poco de suerte, estar en el lugar indicado, estar preparado, todo junto.
P: Después fue a Palermo, donde le fue bien. ¿Cómo fue esa primera experiencia europea?
R: No, lo que me pasó después fue impresionante, porque, por ejemplo, yo firmé el contrato en junio, con la edad máxima que podía tener un jugador amateur. O sea, era eso o quedar libre. De septiembre a diciembre ya como jugador profesional, pero mis primeros partidos. En diciembre me citan a la selección, me venden a un grupo de empresarios y después ya viene lo de Palermo. Así que fue todo muy, muy rápido.
P: Y la selección con un subcampeonato también, ¿no? Con una Copa América, oro olímpico también.
R: En ese corto tiempo de un año y medio tuvimos giras que nos fueron muy bien. Tuvimos Preolímpicos en Chile donde salimos campeones. Tuvimos Copa América, salimos subcampeones, perdimos, bueno, la recordada ahí en Perú con Brasil, después los Juegos Olímpicos. Así que un montón de cosas rápidas. Y ahí, después de todo eso, recién llego a Palermo.
Imaginate que yo firmé el 30 de junio y llegué...no sé si el 10 de septiembre a Palermo, unos días antes de que empiece el torneo.
"En el fútbol italiano no té una mentalidad diferente"
P: ¿Cómo le recibió el fútbol italiano? ¿Qué sensaciones le dio en ese momento?
R: Y llegué al fútbol italiano, bueno, a una cultura completamente diferente. Mentalidades también diferentes. El entrenador de Racing me decía: «Vos quedate, por ejemplo, a mitad de cancha y atacá». Y el entrenador de Italia, cuando llegué, quería que ayude al lateral, porque me hacía jugar de volante por afuera y me decía: «Vos tenés que redoblar la marca y llegar hasta el fondo con el lateral. ayudarlo y después volver a atacar». Entonces, esa adaptación me costó. También porque ellos me veían por ahí como chico, porque llegué con 23 años a la Serie A, y normalmente los jugadores italianos van pasando por todas las categorías, la D, la C y llegan a la Serie A con 25,26, empiezan a hacer experiencia a 27, incluso más.
Y entonces tenían por ahí un poco el prejuicio. Y yo decía: «Bueno, la verdad, yo tengo 30 partidos en selección, bueno, entre mayor y sub 23, tengo 75 partidos en Racing». Eh, no es que empecé ayer, ya llevaba dos años y medio de pura competencia. Pero bueno, tuve que pagar ese derecho de piso los primeros seis meses entrando y saliendo del banco.
"No me esperaba la llamada del Inter"
P: Y pasó Palermo y le vio el Inter de Milán, ¿te sorprendió ese llamado? ¿Lo esperabas?
No, no, obvio que no lo esperaba. Yo empezaba mi tercer año en Palermo, había hecho toda la pretemporada y parece que me avisaron los últimos días que estaban buscando un jugador de mis características. Y nada, se resolvió sobre la hora. Incluso yo me acuerdo de haber firmado el contrato por fax. Se pudo realizar, yo desde Palermo y la firma en Milán.
P: Y vino un campeonato también, ¿no?
R: Vino un campeonato y un año inolvidable. Empezó un poco lento porque había un par de figuras muy importantes, no muchas. Pero la verdad es que el entrenador de turno, que era Mancini, en ese momento, tuvo una personalidad suficiente como para manejar el grupo. Tuvimos un año la verdad que increíble. Salimos campeones cinco o seis fechas antes.
P: ¿Y cómo era ese vestuario? ¿Porque había muchos pesos pesados?
R: Mi impresión y mi experiencia fue esa. Con tantos jugadores buenos, vos jugás mejor. Inevitablemente, porque por el nivel de los demás, vos tenés que tratar de hacer bien tu trabajo y eso está bueno. Había la verdad que grandes estrellas, pero por ejemplo, Ibra tenía igual mi edad, así que era un chico que todavía no era lo que fue, más allá de que todos esperamos que sea eso. Estaba Adriano, y después había jugadores de peso como Figo, Zanetti, Crespo. Estaba Vieira, estaba Julio César, Maxwell, muchos chicos de mi edad mezclados con jugadores grandes.
"No podía aprender lo que hacía Figo, pero aprendí"
P: ¿Con quién competías el puesto en ese momento?
R: Y mirá, al principio más con Figo. Terrible, terrible. Aparte todos decían tiene 34 años, ya viene de vuelta. Pero era impresionante. Yo aprendí mucho de él. Aprendí de ver lo que hacía. No podía hacer lo que hacía, pero aprendí. Pero viste, era un jugador que decís yo siempre digo lo mismo, parecía lento y no me alcanzaba. Parecía que se le escapaba la pelota y no se la sacaba. Parecía que no podía tirar los centros y sacaba un centro espectacular. Y hacía goles, la verdad que bueno. De hecho fue Balón de Oro y siempre físicamente también sorprendía porque súper entrenado, súper a la altura.
Y bueno, me acuerdo, me pienso jugando a los 40 lo bien que me sentía, me imagino a él a los 34. Así que la verdad que sí, me costó. Después. se fueron abriendo lugares por otros, por otras lesiones, por expulsiones. Porque la verdad es que también va a ser un plantel plagado de figuras, un plantel grande. Y por ejemplo, no sé, Patrick Vieira estuvo lesionado mucho tiempo. Dacourt que era francés, también se lesionó. Terminó jugando Nico Burdisso de cinco, haciéndolo muy bien. Cuchu Cambiasso pasando a la izquierda, Zanetti jugando de cuatro y de ocho también alternaba con Mario.
Entonces, empezamos también a cambiar el sistema y aprovechando por ahí que yo podía jugar de extremo por derecha, por la izquierda, encontré mis lugares. Estaba Recoba también, que sufrió mucho ese año con las lesiones. Entonces por ahí había un mes que estaba muy bien, que era impresionante y lamentablemente no pudimos disfutar porque tuvo un problema.
P: ¿Quién le sorprendió de ese equipo?
R: Recoba. Sí, Recoba para mí fue lo más parecido a Messi que yo vi de cerca, no porque era rápido, yo me acuerdo, tenía un pie, no sé si calzaría menos de 40, chiquito, 38, 39, y le pegaba fuerte, le pegaba bien. Tenía un control en velocidad que era impresionante. Le pegaba de cualquier forma, en cualquier situación, siempre con la zurda, siempre le pegaba bien y la verdad es que para mí era impresionante. Fue lo que más me sorprendió.
P: Y después del Inter viene el Oporto. Encuentra un lugar ahí donde gana tres ligas de Portugal, tres copas portuguesas y también una UEFA. ¿Qué encontró en Oporto, además de que es una ciudad hermosa, espectacular? ¿Qué encontró en el fútbol portugués? Se dio el gusto, si mal no recuerdo, de marcar un gol al Manchester United allá en Old Trafford, que no es poca cosa. ¿Qué encontró ahí?
R: El quiebre, digamos, de mi carrera. Pasé de ser uno de los más chicos en Inter, juvenil, o así como decía el más chico, a ser uno de los más grandes, porque el Oporto se caracterizaba por comprar juvenil y venderlo. Entonces, llego como ahí ya como un refuerzo, digamos, estrella también de llegar como uno menos conocido, me conocían en Italia, pero no un jugador de un club grande. Entonces pasé de una liga a la otra. Se habló mucho de esa transferencia, venía de Inter, un jugador grande. Entonces pasé a tener otro estatus, digamos, en el fútbol y pasé a ser de otra importancia. Pero bueno, me costó también al principio.

P: ¿Y en esa época no se hablaba mucho de la psicología deportiva, por ahí ahora se habla más, tienen otro espacio los jugadores para hablar?
R: No, ni siquiera iba a comentar eso, porque justo el club tenía a disposición un psicólogo y fue él quien me ayudó mucho. La verdad es que nunca había tenido la experiencia. Había tenido en sub 20 acá con Marcelo Roffé, pero bueno, lo hacíamos como un acompañamiento porque éramos chicos y todo eso, no con un problema específico como esto.
Entonces empecé con las sesiones con el psicólogo y me ayudó un montón, porque obviamente estaba desenfocado, porque siempre hacemos, le echamos la culpa al técnico y no nos pone que no lo contenga. Así que mirá lo que hizo el que está jugando y te toca entrar y estás pensando en otra cosa y le das la razón al técnico. Ahí se estuvo mal. Entonces, bueno, me ayudó mucho el psicólogo en enfocarme en lo que tenía que hacer y empecé a levantar, a levantar, a levantar. Empecé a jugar realmente como quería. El equipo me ayudó un montón porque también muchos jugadores buenos.
Teníamos muy buen equipo y bueno, se empezaron a dar las cosas así. Me compraron al año porque yo también había ido de préstamo, así que me quedé tres años más. Y sí, tocó, como decías vos, ganar un montón de campeonatos. Me tocó ganar en la Liga Europa, que fue muy importante, hacer ese gol en Champions en cuartos de final al Manchester, el cariño de la gente que lo pude revertir. Mis hijas nacieron allá, un montón de cosas. Me adapté a la ciudad muy bien y fue una experiencia la verdad que única también.
"Me queda la espina de no haberle respondido la confianza a Bielsa"
P: Le quiero llevar para la selección argentina, para el tiempo que estuvo, no era esta selección, no era tan fácil jugar, era una selección con mucha presión. ¿Cómo vio esa etapa y si sintió que por ahí cuando encontró su momento en Oporto, también su momento en Inter, si le quedó la espina de haber jugado más?
R: Sí. La verdad es que las selecciones son el sueño más grande para cualquier jugador. Tuve la posibilidad de disfrutarlo, me quedó ese sabor de faltar al Mundial, pero bueno, después participé en todo. Me queda a mí la espina de haberle rendido más al entrenador. Tuve, en ese momento a Bielsa, después tuve una convocatoria con el Coco Basile cuando estaba en Oporto, ya con otra edad y otra forma, pero bueno, justo coincidió con esta camada nueva que salía de Messi, Di María, y bueno, todos esos cracks, entonces, se hacía más difícil. Me quedó esa espina de no haberle respondido la confianza que me había dado Bielsa, porque necesitaba siempre.
P: ¿Fue Bielsa el técnico que más le marcó o hay algún otro?
R: No, a mí sí. Más allá de que otras cosas me marcaron. No sé, la personalidad de Mancini, la confianza que me dio Ardiles, todas, que son a lo que me hizo bien a mí. Pero sí, sin dudas, él me cambió la forma de jugar, la forma de comportarme en el fútbol, la forma de, de actuar, sí, como les decía recién. Pero sí creo que en la visión,, gestionar mejor la energía. Yo era un jugador que estaba acostumbrado a agarrar la pelota y encarar, y si tenía tres para pasar, quería pasar los tres. Era medio como sin pensar y a veces terminaba chocando contra todo, ¿no? Pero empecé a gestionar mejor la energía, a jugar mucho más la pelota, a aprovechar más los espacios.
