"Creemos que el camino de cierre ordenado es la mejor opción", declaró ante el tribunal en Nueva Jersey el abogado de LIV, Matthew Williams, según Golfweek.
Horas antes, los planes de relanzamiento del circuito tras su declaración de bancarrota sufrieron un golpe definitivo con la retirada de su nuevo inversor principal, BC Partners.
Antes, a principios de año, llegó el principiod del fin: el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita cortó abruptamente un grifo económico estimado en unos 5.000 millones de dólares (en torno a 4.451 millones de euros) desde 2022.
A pesar de que en septiembre LIV Golf presentó una solicitud de protección por bancarrota mientras sus directivos se comprometían a relanzar la competición la próxima temporada, un LIV 2.0, finalmente no ha habido segunda oportunidad.
