Jorge Sánchez fue fichado en 2022 por el afamado Ajax. Con 24 años cumplidos, el canterano de Santos cumplía el más grande de sus sueños al formar parte de una de las mejores academias de fútbol del mundo. Su partida también simbolizó la ilusión del futbolero mexicano por tener a uno de los suyos en un club emblemático.
Sin embargo, para sorpresa de muchos, el impulso inicial de Sánchez se fue disolviendo con el paso del tiempo, confirmando lo lejos que está el proceso formativo en México respecto a la élite. La caída fue tal que al año fue prestado al Porto, donde tampoco pudo rendir. Su regreso a suelo mexicano tras dos temporadas quedó registrado como un fracaso.
Una revancha impensada
Desde su vuelta, Sánchez fue etiquetado por la afición mexicana como un futbolista que prefirió la comodidad de la redituable y bien pagada liga doméstica que pelear un lugar en dos clubes preponderantes en Europa. No obstante, y a pesar de no encontrar un buen rendimiento constante, Sánchez aprovechó la falta de laterales derechos en el Tri y se afianzó como un recurrente en el cuadro de Javier Aguirre.
Pero aunque el contexto doméstico lo favoreció para ser seleccionado, la mancha por su corto periplo europeo seguía siendo un tema recurrente cuando se hablaba de sus condiciones. Sin que muchos lo pensaran, el lateral derecho de Cruz Azul también tenía esa espina clavada. Por eso, cuando llegó la oferta del PAOK de Grecia, poco le importó esos fantasmas del pasado y decidió entregarse a ese espíritu amateur lleno de hambre.
Una apuesta valiente de Sánchez que bien pudo quedarse en la comodidad de Cruz Azul de cara al Mundial en casa para asegurarse un lugar en la justa, pero prefirió hacerle caso a las ganas de reivindicar su más grande sueño y su reputación como futbolista.
“Jorge is here”, escribió PAOK en sus redes sociales. Y, con él, un cúmulo de aficionados mexicanos que siempre habrán de aplaudir a quienes ningunean a la comodidad en pos de la complicada gloria.
