Un espectáculo de agua, luz, música y 'belleza en movimiento' en el primer monumento patrimonio de la Unesco que ha sido sede de una ceremonia olímpica. La belleza de Benedetta Porcaroli, la gracia y ligereza de Roberto Bolle y la emoción de la trompeta de Paolo Fresu, la 'sorpresa' antes del himno de Italia, han despedido en la noche dominical la XXV Olimpiada de Invierno, en Milán Cortina, con un triunfo de la música lírica que, desde hace 100 años, encuentra en el anfiteatro romano su lugar más emblemático.
El espectáculo, realizado por la Agencia Filmmaster bajo la dirección artística de Alfredo Accatino, ha durado dos horas y media y ha querido representar el territorio italiano, desde el hielo de los Alpes hasta el mar y la laguna de Venecia. En el parterre del Arena, más de 10.000 leds, un ascensor escénico y decorados de madera, todo en nombre de la sostenibilidad ambiental del evento.

La noche comenzó con un corto dedicado a las óperas italianas, dirigido por Francesco Pannofino. El 'anfitrión', Rigoletto, apareció sobre una lámpara desde el fondo del escenario, y tras el 'Libiam nei lieti calici', se subió a una bicicleta para llegar al cercano Teatro Filarmónico y encontrarse con Porcaroli para otro intermedio de música sinfónica.
La acción regresó al Arena con las coreografías de Aterballetto y las fotografías de 'Faces of Italy' tomadas por Marco Delogu. Hubo emoción en el momento de la entrada de la bandera italiana y de los medallistas olímpicos azzurri: el Canto de los Italianos fue introducido y acompañado por la trompeta de Fresu y ejecutado por el Coro del Arena, como preludio a la llegada de la Llama Olímpica, en una ampolla de vidrio creada por el maestro muranés Lino Tagliapietra, llevada por los cuatro 'mosqueteros' del relevo 4x10 en Lillehammer: Maurilio De Zolt, Flavio Vanzetta, Silvio Fauner y Marco Albarello.

La música continuó, esta vez con las bandas sonoras más emblemáticas del cine para la entrada de los atletas —los abanderados españoles han sido los medallistas Oriol Cardona y Ana Alonso— junto a clásicos pop para bailar con Margherita Vicario y Davide Shorty con Calibro 35. Después, un homenaje a los medallistas y a los 18.000 voluntarios olímpicos, representados por Mario Gargiulo, de 90 años, quien ya estuvo presente en Cortina 1956, todo acompañado por la música de Gabry Ponte.
El momento culminante
El clímax de la noche ha llegado cuando Roberto Bolle ha salido de una trampilla para interpretar 'Water Cycle', la coreografía inspirada en el ciclo del agua. Un círculo se eleva y se transforma en sol, dos góndolas evocan Venecia mientras Joan Thiele interpreta en guitarra la versión dulce e irresistible de 'Il mondo' de Jimmy Fontana.
El traspaso de la bandera de los alcaldes de Milán y Cortina, Sala y Lorenzi, a los presidentes de las regiones alpinas francesas para los Juegos 2030, junto con la interpretación de la Marsellesa, ha servido de prólogo a los discursos finales.

"Grandísima Italia, has cumplido tu palabra", ha dicho Giovanni Malagò, presidente de la Fundación Milán Cortina, mientras Kirsty Coventry, presidenta del COI, ha destacado el "nuevo estándar para el futuro" de los juegos distribuidos, cerrando oficialmente la Olimpiada 2026. "Gracias por compartir lo mejor con el mundo, ha sido mágico".
El pebetero en el Arena se ha apagado finalmente, al mismo tiempo que en Milán y Cortina D'Ampezzo, mientras sonaban las notas de la pianista veneciana Gloria Campaner. Parecía que todo había terminado, pero Rigoletto regresó al escenario para un último gran final musical junto a Major Lazer y Achille Lauro, cerrando en las cajas de escena decorados, vestuarios y personajes de la ópera.
