La Fórmula 1 ha pasado por Merecedes en el presente curso. La escudería alemana ha sido el equipo a batir: comenzó con Russell marcando tendencia. Ahora, con el joven Antonelli más que bien posicionado, anhelan un título que no ganan desde 2020 cuando Lewis Hamilton, hoy en Ferrari, escribió otra página más en la Historia del automovilismo.
Singapur decidió que Mercedes no iba a ser el equipo protagonista de su Gran Premio. Red Bull, un viejo conocido, se ha robado las miradas gracias a un piloto que sabe cómo llamar la atención, apretar y, en especial, convertir a la Fórmula 1 todo un espectáculo. Y es que cuando Max Verstappen recupera el modo Max Verstappen, poco pueden hacer los demás mortales que conducen un monoplaza.
La sentencia anterior define el recorrido del GP de Singapur. Verstappen defindió la pole que obutvo el sábado. Con su autoridad y jerarquía, resistió el primer lugar de la carrera, perseguido por los dos Ferraris hasta la vuelta 56. En ese punto, Antonelli sacó a relucir su agresividad y con un gran ataque pasó a Lewis Hamilton, quien no pudo defender el podio.
Tarde difícil para los españoles
Mientras que en Red Bull casi todo era sinónimo de sonrisa, en los pilotos españoles la expresión era algo más complicada. A Carlos Sainz Jr, en esta ocasión, no le alcanzó para quedar en zona de puntos (14º). Fernando Alonso por lo menos consiguió terminar la carrera.
El AMR-26 del piloto asturiano ha sido un verdadero dolor de cabeza para Aston Martin. Lance Stroll, por ejemplo, no alcanzó a llegar a meta cuando tuvo que retirar su monoplaza de la pista por problemas técnicos.
