La presencia de Jannik Sinner en el Us Open sigue siendo incierta. El número uno del mundo ha pasado los últimos días entre revisiones y terapias para intentar solucionar la inflamación en los tendones de la rodilla derecha, un problema que le ha mantenido alejado de los torneos desde su triunfo en Wimbledon y que le obligó a renunciar a los Masters 1000 de Montreal y Cincinnati.
Tras cumplir 25 años, Sinner volvió al JMedical de Turín, donde se sometió a nuevas pruebas especializadas y a terapias con ondas de choque. El programa incluyó también algunas pruebas en pista y un breve entrenamiento en la capital piamontesa.
Sinner regresa a Montecarlo, ahora decide la rodilla
Tras finalizar el trabajo en Turín, el altoatesino ha vuelto a Montecarlo, donde ha retomado los entrenamientos con el entrenador Simone Vagnozzi. Serán precisamente las sensaciones durante las próximas sesiones las que darán las pistas clave sobre su posible viaje a Nueva York.
Hay un optimismo moderado, también porque todavía falta tiempo para el inicio del Us Open, pero aún no se ha tomado una decisión definitiva. Después de más de un mes sin partidos oficiales, Sinner quiere asegurarse de haber superado completamente el problema antes de afrontar un Grand Slam que exige el máximo a nivel físico, con partidos al mejor de cinco sets.
En la valoración también influye el calor húmedo que se espera en Nueva York y el cemento de Flushing Meadows, una superficie especialmente exigente para la rodilla. Por eso, la línea sigue siendo la prudencia: Sinner solo participará en el Us Open si está totalmente recuperado y cuenta con el visto bueno definitivo de los médicos.
