Ya antes de que comenzara el partido entre el número uno del mundo y su rival argentino, que ocupa el puesto 56 del ranking, la cuota por la victoria del no favorito era aparentemente muy alta. Las casas de apuestas ofrecían el triunfo de Cerúndolo entre 20 y 30 veces lo invertido.
A medida que avanzaba el partido y Sinner demostraba su superioridad, la cuota por la victoria del argentino lógicamente seguía subiendo.
El argentino no lograba seguir el ritmo y hasta el punto de quiebre solo consiguió una bola de break, que además el italiano salvó con autoridad. Jannik tuvo un 89% de puntos ganados con su primer saque en el primer set y un 86% en el segundo.
Con 5-1 en el tercer set tras el saque del italiano, la casa de apuestas checa Tipsport ofrecía una cuota de 600-1 por la victoria de Cerúndolo. En otras casas de apuestas, la cuota llegó incluso a superar el 1.000 a uno.
Cuando Juan Manuel ganó su saque sin perder un solo punto y puso el marcador 5-2, la cuota bajó a la mitad (300-1).
Pero ya en ese momento los espectadores atentos podían notar que algo le pasaba al de San Candido. Malestar, pérdida de energía, desorientación. Todo eso le llevó a perder la posición que había construido. Ese fue el momento que cambió todo.
Cerúndolo, favorito en la quinta manga
Desde el 5-1 en el tercer set, Sinner perdió 18 puntos consecutivos. El impulso del partido pasó poco a poco al lado de Cerúndolo.
Aun así, tras el primer saque perdido por J. Sinner, que significó el 5-3, apostar por J.M. Cerúndolo pagaba 65 veces la apuesta. No fue hasta el inicio del quinto set cuando el argentino se convirtió en claro favorito para las casas de apuestas.
Jannik Sinner, a veces, es impredecible en situaciones similares. Por ejemplo, en el Abierto de Australia se recuperó de un malestar muy parecido. Tras el duelo con Spizzirri se habló mucho de que la intervención de su entrenador, Cahill, ayudó al italiano, ya que se cerró el techo de la pista central de Melbourne y luego pudo llevarse el partido en condiciones claramente más favorables.
Quizá por eso mucha gente se mantuvo cautelosa y no se atrevió a apostar de forma arriesgada. Pero quien lo hizo, desde luego, no se equivocó...
