Se puede analizar todo al detalle, pero pocos saben lo que significa sacar primero en tu primera final de Grand Slam. Nervioso de inicio, Ben Shelton no dispuso de opciones de break para meterse en el partido y Alexander Zverev le rompió el servicio de entrada. Esa desventaja no la pudo remontar el estadounidense (6-3).
Con ese primer set ganado al resto, Zverev pudo empezar el segundo con su saque, lo que le permitió llevar la iniciativa y poner presión constante sobre Shelton. El zurdo aguantó y salvó la única bola de break en contra con 2-1. El alemán concedió aún menos, seguro de su fortaleza en el tie-break. Y así fue: sumó los cinco primeros puntos antes de cerrar 7-2.
Era difícil subir el nivel... como se esperaba. En el primer set, Zverev había ganado el 94% de los puntos con su primer servicio (15/16) y el 92% en el segundo (24/26). Su balance de golpes ganadores/errores no forzados era casi idéntico: 8-9 y 10-9 para Zverev, 8-11 y 17-18 para Shelton, lo que demuestra que el estadounidense arriesgaba, buscaba las líneas y subía a la red, pero sin recompensa.
Shelton se engancha al partido
El debutante necesitaba llevarse al público neoyorquino, seguir variando para incomodar la devolución de Zverev y forzar como fuera un cuarto set. En el sexto juego, el alemán tuvo que salvar su primera bola de break. Era poco, pero el cabeza de serie nº1 mostraba signos de nerviosismo... y falló en el peor momento. Con 6-5 para Shelton, perdió su saque en blanco, para alegría del Arthur-Ashe (7-5).
El nivel al saque había bajado para Zverev, con un 69% de puntos ganados con su primer servicio (18/26) y un 50% tras el segundo (4/8). Por el contrario, Shelton estaba en 90% (19/21) y 71% (5/7) respectivamente.
Zverev sentencia
¿Era esto un punto de inflexión? La euforia se apagó rápido: doble falta, bola de break con 30-40 y luego con 40-A. Y ahí es donde la experiencia de Zverev fue clave: la segunda oportunidad fue la buena, tras un larguísimo peloteo desde el fondo que terminó con un potente golpe de Shelton.
Se abrió una puerta con 2-1 30A, cuando el alemán recibió un warning que le molestó pero no le hizo perder el foco. Siempre bajo presión, su rival cedió otro break, el definitivo. Con 5-2 y su servicio, Zverev solo tenía que rematar la faena... y ni se dio cuenta, convencido de que aún le quedaba un punto por jugar tras la bola de partido (6-3, 7-6 (2), 5-7, 6-2).
Sin títulos de Grand Slam al inicio del año, el alemán ya suma dos. Son éxitos sufridos, sin brillo, pero que le convierten en un jugador realmente importante, pese a todo lo que genera a su alrededor.
