En la F1 no hay milagros. Ese mantra lo repiten una y otra vez pilotos, ingenieros y jefes de equipo. Por eso un coche que estaba a más de 3.5 segundos de la cabeza de carrera no puede aún colarse en el top por muchas modificaciones que se le hagan. Pero sí que puede ir acercándose, evolucionando y progresando.
Eso es justo lo que Fernando Alonso ha podido comprobar en los únicos entrenamientos libres del Gran Premio de Países Bajos. Después de que las 16 actualizaciones que introdujo la escudería en la carrera previa al parón veraniego funcionasen y recortasen distancia, ahora, sumadas a más innovaciones diseñadas por Adrian Newey, ha llegado el gran impulso desde Japón del motor Honda. Y la mejoría ha sido de casi dos segundos.
Del infierno al purgatorio
Alonso, con este nuevo AMR26, ha podido colocarse 12º, a 1.562 segundos del más rápido de los Libres 1, Kimi Antonelli, que ha invertido en su mejor vuelta en el circuito de Zandvoort 1:12.949 minutos por los 1:14.511 del asturiano. Un salto cualitativo y enorme que podría permitirle luchar con regularidad por los puntos. Habrá que esperar a comprobar la fiabilidad de este nuevo propulsor Honda, pero las perspectivas se han disparado.
Su compañero de equipo, Stroll, sin embargo, no ha tenido tan buenas noticias, y ha acabado 18º, a 2.250 del primero y a más de medio segundo de Fernando.
Quien tampoco puede estar contento es Carlos Sainz. Flamantemente renovado por Williams, el monoplaza es ya el peor de toda la parrilla. O el segundo peor. El madrileño no ha dado con la tecla y ha finalizado esta sesión de entrenamientos último, a 3.396 de Antonelli. Su compañero, Albon, también renovado, ha sido 19º, a 2.408. No son buenas noticias para ellos de cara a la clasificación del esprint.
