A menudo se dice que la verdadera temporada de F1 comienza a partir del Gran Premio de España, cuando los pilotos ya se sienten cómodos con sus nuevos monoplazas y los equipos empiezan a solucionar los problemas iniciales e introducir mejoras, lo que permite que surja un orden jerárquico más representativo.
Con esto en mente, el Gran Premio de Austria, que llegó tras la acción en Barcelona, se sintió como una cita clave, capaz de ofrecer una buena pista de cómo se desarrollará el resto de la temporada 2026.
Finalmente, la victoria fue para el Mercedes de George Russell, con Max Verstappen muy cerca, y estos son mis principales apuntes de la carrera.
Russell tira de inteligencia para acabar con la mala racha
Nadie necesitaba un gran fin de semana en Spielberg más que Russell, después de que el favorito al título en pretemporada cayera al tercer puesto de la clasificación en la última cita en Barcelona. Aunque no firmó una actuación contundente para recuperar el impulso y mandar un mensaje a Kimi Antonelli, logró la victoria, no por ser el más rápido en pista, sino por ser el más astuto.
Antonelli era el favorito para hacerse con la pole el sábado tras liderar las dos primeras sesiones de clasificación, pero Verstappen revolucionó todo al accidentarse al final de la Q3. Se mostraron banderas amarillas simples, obligando a los pilotos a reducir la velocidad, pero mientras Antonelli levantó el pie y abortó su vuelta, Russell pensó diferente. El británico aminoró brevemente en el lugar del accidente antes de apretar hasta la meta.
Muchos pensaban que su vuelta sería anulada, pero resultó que había calculado todo a la perfección. Mientras Antonelli abortó su intento, Russell sabía que, técnicamente, estaría dentro del reglamento si cruzaba la meta antes de que salieran las banderas amarillas dobles (que obligan a abortar la vuelta) y podía demostrar que había reducido la velocidad bajo la amarilla simple. Los datos mostraron que lo hizo durante el menor tiempo posible, perdiendo menos de una décima de segundo.
Se puede argumentar que no fue del todo deportivo ni seguro seguir apretando en una pista donde un coche estaba en las barreras y el resto iba lento, pero también es difícil no admirar su rapidez mental y su conocimiento del reglamento, un aspecto que siempre ha sido uno de sus puntos fuertes.
Con Verstappen y Antonelli terminando a menos de dos segundos de él en la carrera, es justo decir que probablemente no habría ganado sin esa decisión rápida, y va a necesitar más acciones así en adelante. Antonelli es claramente el piloto más rápido, así que Russell debe buscar otras formas de superarle, y aprovechar su mayor experiencia y picardía es una de ellas.
Red Bull ilusiona cuando McLaren pone el ojo en Verstappen
Entre Russell y Antonelli terminó el Red Bull de Verstappen, después de que su equipo le proporcionara un monoplaza mucho más competitivo en su carrera de casa, justo cuando más lo necesitaban.
Una de las grandes noticias del fin de semana fue que el entorno de Verstappen había iniciado conversaciones con McLaren para un posible fichaje. Eso hacía que Red Bull estuviera absolutamente necesitado de que las mejoras llevadas a Austria funcionaran y pudieran mostrarle avances concretos en su intento de convencer al neerlandés de seguir más allá de esta temporada.
Para alivio del jefe de equipo Laurent Mekies y compañía, esas mejoras cumplieron. Verstappen tuvo un coche lo suficientemente rápido como para pelear en cabeza durante todo el fin de semana y se quedó a poco más de un segundo de la victoria el domingo. Es un salto enorme respecto a cómo empezó la temporada para él y su equipo.
Estos avances son más que necesarios, porque la amenaza de perderle es muy real. Aunque ambos pilotos de McLaren parecen tener contrato hasta el final de la próxima temporada, el cuatro veces campeón del mundo no dudaría en dejar la parrilla y volver a pilotar para los campeones vigentes en 2028 si la alternativa es pasar 2027 luchando en la zona media.
Aunque su deseo fuera ya marcharse a McLaren, que no parece ser el caso, Red Bull necesita convencerle para que al menos siga el año que viene, y el Gran Premio de Austria ha sido un buen primer paso para lograrlo.
Leclerc, lejos de su mejor nivel
Totalmente ausente de la lucha por la cabeza estuvo el Ferrari de Charles Leclerc, y eso empieza a ser una constante esta temporada.
Después de ser claramente superado por su compañero Lewis Hamilton en tres carreras consecutivas, esperaba que volviera a su mejor versión en un circuito donde ha brillado en los últimos años, con una victoria y cuatro podios más, pero estuvo muy lejos de conseguirlo.
Superó a Hamilton en la clasificación, pero en carrera fue claramente inferior al veterano. Hamilton le adelantó en la salida, se escapó y terminó 20 segundos por delante, gracias sobre todo a un mejor ritmo y una gestión de neumáticos superior.
Y esos no fueron los únicos problemas de Leclerc, que estuvo impreciso en los duelos rueda a rueda. Golpeó a Oscar Piastri cuando el McLaren le adelantó, muy lejos de aquel piloto que se consolidó como uno de los mejores con una defensa brillante ante Verstappen en 2019.
Tampoco le ayudó que Ferrari no le diera el mejor coche ni la mejor estrategia, pero Leclerc está ahora mismo muy lejos de su mejor versión.
