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De 2003 a 2026: Cienciano vuelve a soñar con la Copa que hizo eterno al 'Papá'

Cienciano celebra uno de los goles
Cienciano celebra uno de los golesJose Angulo / AFP

El ‘Papá’ goleó por 6-1 al Botafogo en Cusco y quedó a un paso de los cuartos de final. La hazaña de 2003 vuelve a aparecer en el horizonte.

Centro de datos del Cienciano-Botafogo

Hay historias que el tiempo no consigue borrar. En Cusco, una generación entera todavía recuerda aquella noche de diciembre de 2003 en la que Cienciano levantó la Copa Sudamericana y se convirtió en el primer -y hasta hoy único- club peruano campeón de un torneo internacional oficial. 23 años después, el 'Papá' volvió a hacer algo que parecía reservado para los recuerdos: goleó a un gigante brasileño y volvió a mirar de frente al trofeo que alguna vez conquistó.

El 6-1 sobre Botafogo no es una simple victoria abultada. Es una declaración. El equipo cusqueño trituró al campeón brasileño en la altura, marcó cuatro goles en apenas 34 minutos y terminó firmando una de las actuaciones internacionales más impactantes de un club peruano en los últimos años.

Ahora tiene una ventaja de cinco goles para afrontar la vuelta en Río de Janeiro. Parece una diferencia definitiva, aunque en el fútbol sudamericano todavía queda un partido por jugar. El ganador de esta eliminatoria se enfrentará en cuartos de final al vencedor de Tigre y Montevideo City Torque.

Pero antes de pensar en lo que viene, hay que entender lo que significa lo que acaba de ocurrir.

El recuerdo de 2003 vuelve a aparecer

Hace 23 años, Cienciano también parecía estar protagonizando una historia demasiado grande para un club peruano. Con Freddy Ternero en el banco, eliminó a Alianza Lima, Universidad Católica, Santos y Atlético Nacional antes de llegar a una final contra River Plate. En la definición, empató 3-3 en Buenos Aires y ganó 1-0 en Arequipa para levantar la Copa Sudamericana.

Aquella generación encabezada por Germán Carty, Santiago Acasiete, Óscar Ibáñez, Carlos Lugo y compañía hizo algo que ningún otro equipo peruano ha conseguido repetir. Al año siguiente, además, derrotó a Boca Juniors en penales y conquistó la Recopa Sudamericana. Son, hasta hoy, los únicos dos títulos internacionales de clubes que tiene el fútbol peruano.

Por eso cada campaña internacional de Cienciano carga inevitablemente con una comparación. No porque este equipo tenga que repetir exactamente aquella historia. Sino porque el club sabe mejor que nadie que las grandes hazañas también pueden comenzar con una noche inesperada. Y la del jueves fue enorme.

La altura volvió a ser una aliada

Botafogo llegó a Cusco después de una fase de grupos en la que había terminado invicto y con 16 puntos. Sobre el papel, era un rival de enorme jerarquía. En la cancha, sin embargo, quedó completamente desbordado.

La altura hizo su parte, pero reducir el 6-1 únicamente a los 3.400 metros de Cusco sería injusto con Cienciano.

El equipo de Carlos Desio fue intenso, agresivo y contundente. Encontró espacios, atacó por las bandas y aprovechó cada error del brasileño. Matías Succar y Neri Bandiera fueron protagonistas de una noche extraordinaria. Succar firmó un triplete y Bandiera también marcó dos veces, mientras Marcos Martinich completó la goleada.

Cuatro goles antes del descanso explican mejor que cualquier argumento lo que ocurrió. El Botafogo no encontró respuestas. Cienciano no tuvo piedad. Y Cusco volvió a demostrar que puede ser un escenario incómodo para cualquiera.

Una generación que quiere escribir su propia historia

Lo más interesante es que este Cienciano no necesita vivir permanentemente de 2003. El recuerdo de Ternero y aquella generación es una bandera, no una carga. Los jugadores actuales tienen la oportunidad de construir su propia historia.

Maxi Amondarain lo explicó después de la goleada. El defensor uruguayo habló de la ilusión de "hacer algo histórico como se hizo en el pasado". Esa frase resume lo que está ocurriendo.

La dinámica del partido
La dinámica del partidoFlashscore

Cienciano ya no juega solamente para llegar más lejos que otros equipos peruanos. Juega con la posibilidad real de volver a instalarse entre los protagonistas de un torneo internacional. Y eso cambia la dimensión de esta campaña. Porque el 'Papá' no está mirando la Copa Sudamericana desde lejos. Está a 90 minutos de los cuartos de final.

¿Y si esta vez sí?

La ventaja es gigantesca. El Botafogo necesita ganar por cinco goles para forzar los penaltis y por seis para avanzar directamente. El partido de vuelta se disputará en el estadio Nilton Santos, en Río de Janeiro.

La escuadra peruana deberá jugarlo con inteligencia. No puede salir a defenderse durante 90 minutos ni pensar que la clasificación está asegurada. Pero tampoco necesita convertirse en otro equipo.

Tiene una identidad. Tiene la experiencia de jugar en altura. Tiene futbolistas que atraviesan un gran momento. Y, sobre todo, tiene una historia que vuelve a empujarlo.

Las estadísticas del partido
Las estadísticas del partidoFlashscore

Hace 23 años, Cienciano demostró que un club peruano podía conquistar Sudamérica. Después de aquella Copa Sudamericana llegó la Recopa y, con ella, la confirmación de que lo de 2003 no había sido una casualidad.

Ahora el 'Papá' vuelve a estar cerca. Todavía falta mucho para pensar en una final. Falta superar a Botafogo, dejar atrás los cuartos y luego las semifinales. Falta recorrer un camino que estará lleno de equipos brasileños, argentinos y uruguayos acostumbrados a estas instancias.

Pero después de un 6-1, nadie puede pedirle a Cusco que no sueñe. Porque durante una noche, Cienciano volvió a ser aquel equipo que hizo creer al Perú que todo era posible. Y 23 años después, el trofeo que alguna vez levantó volvió a aparecer en el horizonte.