Centro de datos del Celta-Union SG
Si alguno no aprendió la lección el día en el que la Real Sociedad se midió a este contrincante (1-1), sí lo hizo Claudio Giráldez, desde luego. El técnico sabía que este equipo belga no iba a ser una perita en dulce. Que su alta línea de presión suele ser muy efectiva. Que atenazan, amordazan y asedian a los rivales con agresividad. Y que no les falta gol. Sus dos victorias en la Europa League, 0-3 y 4-0.

Su puesta en escena en Balaídos, maniatando a un Celta al que no le duraba ni dos pases la posesión, le dio la razón. El plan para minimizar esas cualidades era claro. Primero, paciencia. Después, a la mínima oportunidad, a buscar a los de arriba ya fuera con combinaciones cortas o con pases a la espalda de los defensas, muy adelantados. Le salió de lujo el plan al principio. Tras 10 minutos de sufrimiento, Carreira se marchó en carrera, conectó con Pablo Durán y éste recortó a Sylla para abrirse ángulo y dibujar un disparo ajustado que se convirtió en el 1-0. Gran regate y mejor definición para abrir la lata.
A pesar de las dificultades, el Celta ya mandaba en el marcador y quiso hurgar más en esa debilidad defensiva del contrario. Carreira tuvo la oportunidad para hacer el segundo, pero desaprovechó el gran contragolpe de Hugo Álvarez, Javi Rueda y Swedberg.
El Union ni se inmutó. Saben a lo que juegan, los riesgos a los que se enfrentan, mas continúan a lo suyo, confiantes en que su idea dará frutos. Kevin Rodríguez ya amenazó dentro del área, pero el que no avisó sino que colocó el balón en el fondo de las mallas sin piedad fue Zeneli, con un control espléndido con el que evitó a Marcos Alonso, y un disparo entre las piernas de Radu. El pase de Zorgane, una maravilla.
Tras el 1-1, el ritmo creció y las revoluciones también. Hubo baile en ambas áreas, pero los defensas se impusieron en todos a los delanteros. Aun así, todo hacía indicar que más tarde o más temprano, habría más goles. Aunque ya sería en la segunda mitad.

No tardó mucho en desequilibrarse la balanza. A los tres minutos, un zapatazo de Zeneli, que cazó un rechace y tocó en Yoel Lago, sorprendió a un descolocado Radu.
Las cosas se pusieron muy cuesta arriba para los vigueses, que aun así reaccionaron bien, haciendo trabajar Pablo Durán por partida doble a Koffi. No conforme con ello, buscó más mordiente el técnico con la entrada de Iago Aspas e Ilaix Moriba con media hora por delante. Desde entonces, el Celta se volcó en los dominios de un Koffi que se erigió en el mejor guardián posible de los suyos, con una colocación y agilidad sensacionales, ganándole un mano a mano a Javi Rueda y sacando los puños para repeler un trallazo de Aspas.
Vida extra para el Celta
Se olía el empate, eran los mejores momentos del Celta, los peores del Union... y entonces desde la sala VOR llamaron al árbitro por una mano, clara, de Javi Rodríguez un par de minutos antes. El penalti, que lo lanzó Zeneli para sentenciar el partido y de paso firmar un hat-trick, lo detuvo Radu con suficiencia para darle una nueva vida a los celestes.
Y ahí que siguieron insistiendo, con Koffi de nuevo como héroe de los suyos despejando de manera ortodoxa una volea de Javi Rodríguez.
Hubo más centros, más llegadas, pero no ocasiones tan claras como las anteriores. Así que el Union SG resistió el asedio para llevarse la victoria, la tercera en esta Europa Liga, y complicar al Celta su futuro en la competición, con solo tres puntos sumados de 12 posibles.
Jugador Flashscore del partido: Koffi (Union SG).
