Cruz Azul es campeón del fútbol mexicano

Cruz Azul es campeón del fútbol mexicano
Cruz Azul es campeón del fútbol mexicanoALFREDO ESTRELLA / AFP

En una noche pletórica para cerrar una Liguilla inolvidable, Cruz Azul remontó un marcador adverso para consagrarse campeón del fútbol mexicano en Ciudad Universitaria, ante unos Pumas que se fueron quedando sin aire y recursos. El equipo de Joel Huiqui logra el décimo título en su historia.

Club Universidad: K. Navas; R. López (A. Rico), N. Silva, R. Duarte (P. Bennevendo), A. Angulo; P. Vite; U. Antuna, A. Carrasquilla (S. Trigos), J. Carrillo; R. Morales y Juninho (4-1-3-2). D.T. E. Juárez

Cruz Azul: K. Mier; J. Márquez, W. Ditta, G. Piovi, O. Campos; A. Palavecino, A. García (J. Rodarte); J. Paradela (G. Fernández), C. Rodríguez, C. Rotondi y C. Ebere (4-2-3-1). D.T. Joel Huiqui

                                            Club Universidad 1-2 Cruz Azul 

Goles: 

Pumas: Robert Morales (28’)

Cruz Azul: Rubén Duarte (AG 54’), Carlos Rotondi (94’)

 

No existe mayor halago para un aficionado que su equipo represente en cancha la pasión desenfrenada que siente por sus colores. Un mantra que los Cruz Azul logró en gran medida durante la Liguilla Clausura 2026 para obtener el décimo título de su historia, con un Carlos Rotondi pletórico en la final de vuelta de este domingo ante Pumas. 

El equipo de Joel Huiqui superó a un Pumas de autor que había salido al Estadio Universitario repleto de su gente para buscar la octava estrella en su historia y borrar de tajo 15 años sin conseguir un título de Liga MX. No obstante, el ímpetu felino no pudo superar a un Cruz Azul más profundo que no remontó un marcador en contra en solo 45 minutos. 

Un escenario adverso

Consciente de que había que golpear primero para aminorar el impacto emocional de una grada ferviente que esta noche se entregó, como siempre, a su equipo, Cruz Azul salió a intentar a comerse a Pumas, tal como lo hizo en el partido de ida. Pero, como si fuera un déjà vu, el cuadro cementero se topó con un Keylor Navas monumental, el mismo que fue culpable de que los primeros 90 minutos de la serie terminara sin goles. 

Sin preocuparse, con esa forma con la que ha demostrado saber disputar series directas y su capacidad para construir narrativas alrededor de su personalidad, Juárez les pidió calma a sus jugadores ante el ímpetu azul y exigió seguir con el plan de juego. Uno que, a diferencia del compromiso de media semana, tuvo a Adalberto Carrasquilla en cancha manejando el tempo universitario. 

En medio de ese vaivén emocional creado por Navas con cuatro atajadas en el primer tiempo —una de ellas digna de su jerarquía—y con el dinamismo incansable del medio campo, Robert Morales encontró al minuto 30 una pelota al borde del área grande que mandó guardar al arco de Kevin Mier para hacer explotar el icónico CU a reventar de pasión. El 1-0 al medio tiempo fue un premio a la ideología impuesta por Juárez. 

Rotondi, el mejor de la cancha

Cargando el peso de casi cinco años sin salir campeón, Cruz Azul salió a segundo tiempo con la firme idea de tener un plantel mucho más profundo y experimentado que el de Pumas, para remontar el marcador y dejar, para siempre, la mala fama de dejar ir títulos a la hora buena y de manera increíble.

Joel Huiqui, que se encontró con la oportunidad de su vida en la última jornada de la fase regular y que no ha perdido en siete partidos al frente del equipo, puso su idea de juego en los pies de Rotondi, el argentino extremo que ya es parte de la idolatría azul. De sus pies salió el centro raso que terminó en autogol de Duarte al 54, encendiendo la ilusión de su gente. 

El efecto emocional de la desgracia fue el inicio de una media hora de espanto para Pumas con dos cambios por lesiones de jugadores clave como Duarte y Carrasquilla, además de una expulsión acertada en contra de Uriel Antuna. Ya sin tener de donde renovar la fe, el cuadro universitario se encerró en su propio campo con la esperanza de estirar la final hasta penales y dejarlo todo en Keylor Navas. 

Sin embargo, los planes de Juárez terminaron aplastados por el peso jerárquico de Cruz Azul que inclinó la cancha a su favor. Como si fuera una deuda saldada de la vida, tras superar adversidades recientes y de antaño, Rotondi anotó un gol al 94 con una media vuelta que firmaría cualquier nueve de peso. El grito descomunal de la afición del cuadro cementero retumbó en el país. 

El final del partido dejó sobre el terreno a la garra Puma y a los futbolistas del azul celebrando en el rincón de la cancha con su gente llena de llanto, alegría y júbilo que inflaba el pecho sin disimulo ante un título más, el décimo en su sufrida y grande historia.