Si no era ahora, ¿cuándo? Sí, este año en París se abrió una oportunidad única para el amplio grupo de eternos aspirantes. El defensor del título, Carlos Alcaraz, no pudo participar por una lesión en la mano y el número uno del mundo, Jannik Sinner, se retiró en la segunda ronda. Así que, por un momento, los aficionados al tenis soñaron con el 25º título de Novak Djokovic.
Pero ni siquiera él lo consiguió...
Y esta vez el eterno aspirante, Zverev, no dejó escapar la oportunidad. En su camino al título solo perdió cuatro sets, aunque en la final volvió a poner a prueba los nervios de sus seguidores. Aguantó una batalla a cinco sets, a pesar de sufrir calambres. "Pero eso fue más por la cabeza", contó. Defendió de manera excelente y llevó a su rival al error. El punto de partido lo ganó gracias a un fallo del oponente. "Cuando vi a mi padre levantar los brazos, me golpeó: lo he conseguido", entendió Zverev.
Se ha convertido en el primer alemán desde Boris Becker (Melbourne 1996) en levantar un trofeo de Grand Slam.
Momentos clave
El supertalento español empezó de forma brillante. Cuando en el primer set iba ganando 2-5, muchos aficionados intuían otra sorpresa. Pero Zverev mantuvo la calma y poco a poco fue enfriando la euforia de Jódar. Remontó la desventaja, llevó el set al tiebreak y allí se apuntó con seguridad la primera manga. Después, su rival, 10 años más joven, pareció un corderito. El partido de cuartos de final duró solo 148 minutos.
Zverev – Menšík 7-5, 6-2, 3-6, 6-3
La semifinal ante el atrevido checo la jugó Zverev con mucha autoridad. También le ayudó que Menšík había reservado su mejor tenis para los cuartos de final ante Fonseca y ya no parecía el jugador hambriento de rondas anteriores. La pérdida de concentración que le costó el tercer set la corrigió con un gran inicio en el cuarto. Zverev se puso 3-0 y ya no dejó escapar la ventaja hasta el final. Fue la penúltima prueba para el futuro campeón.
Zverev – Cobolli 6-1, 4-6, 6-4, 6-7, 6-1
En la final se adelantó dos veces, pero su rival italiano logró igualar el marcador en ambas ocasiones. El cuarto set se decidió en el tiebreak, donde entregó cuatro de sus seis saques. En otras circunstancias, eso le habría afectado mentalmente. Pero este año Zverev no estaba dispuesto a dejar escapar París. El quinto set lo jugó de forma magistral, rompió el saque de Cobolli y, en el cuarto juego, cuando iba 15-40 con su servicio, salvó tres bolas de break y se puso 4-0 arriba. Ahí se rompió el partido y Zverev mostró una defensa excepcional; y Cobolli falló el remate, igual que en la bola de partido.
Cifras clave
4 – Se decía que no tenía la cabeza para ganar un gran título. Seguro que recuerdas el US Open 2020, donde, tras colapsar con su saque, prácticamente regaló el triunfo a Dominic Thiem. Luego perdió en París 2024 y en Melbourne 2025. Solo a la cuarta fue la vencida.
Pero el número cuatro es simbólico también por otra razón: ganar en los cuatro torneos más prestigiosos –es decir, Grand Slam, Masters, Torneo de Maestros y Juegos Olímpicos– solo lo habían conseguido antes Andre Agassi, Andy Murray y Novak Djokovic. Él se ha convertido en el cuarto mosquetero.
306 – Ese es el número de golpes ganadores que ha sumado durante el torneo. Nadie le igualó en esa estadística, aunque el segundo y el tercero –Jakub Menšík y Matteo Arnaldi (ambos con 277)– jugaron varios sets menos. El partido más convincente de Zverev fue contra Tomáš Macháč en la segunda ronda (45 ganadores por solo 17 errores no forzados), mientras que en la final ante Cobolli acabó en negativo (50-54).
41 – Zverev ha esperado literalmente su trofeo de Grand Slam. Han pasado 41 torneos de Grand Slam hasta que por fin confirmó su talento con un título. Solo Goran Ivanisevic esperó más para ganar su primer y único Grand Slam. Cuando ganó Wimbledon en 2001, tenía 30 años y era su 48º Grand Slam.
La pista Philippe Chatrier de París se ha convertido en un lugar de destino para Zverev. No se trata solo de la mencionada final perdida en 2024 ante Carlos Alcaraz, cuando iba ganando 2-1 en sets. Tiene recuerdos aún más duros del momento en que, hace cuatro años, tuvo que abandonar la semifinal contra Rafael Nadal. Se rompió los ligamentos del tobillo derecho, salió de la pista en silla de ruedas y entonces se preguntó si ese no sería su último partido como profesional.
Pero 1.465 días después salió de la misma pista con su primer y tan esperado trofeo de Grand Slam. "Esta pista es realmente muy especial para mí en muchos sentidos. He vivido aquí los mejores y los peores momentos de mi vida", contó. Por eso las lágrimas y la camiseta manchada de arcilla. "Cuando estaba en el suelo, todas las emociones salieron de golpe", confesó.
