El mensaje fue muy claro desde un principio y nadie, por más que el amor hacía generar una mínima dosis de esperanza, esperaba algo distinto: iba a ser una carrera, icónica y especial, pero complicada para Sergio Checo Pérez.
Y este sábado, tras unas clasificatorias emocionantes en la parte alta que dejó a Lewis Hamilton con su primera pole defendiendo los colores de Ferrari, se confirmó el contexto que el mexicano vive actualmente con Cadillac al quedar en penúltimo lugar para la carrera de este domingo.
Cambios constantes
Al ser cuestionado sobre sus sensaciones en las ‘qualis’ de este sábado, Pérez dijo nada más al bajarse de su automóvil que, aunque sus expectativas eran limitadas, sí esperaba dar los primeros pasas para, en un futuro cercano, comenzar a ser una amenaza para ciertas escuderías.
“Es una pena porque creo que era un día en el que podíamos haber hecho algo diferente”, indicó Checo, quien no participó de las últimas pruebas libres de esta mañana, debido a un virus que lo mantuvo un poco convaleciente. “Cambió mucho la pista”, explicó el mexicano al tratar de entender lo que había pasado.
Confianza en terminar un día especial
Ante estos constantes tropiezos bajo el cobijo de Cadillac, Checo se dijo confiado de volver a tener las sensaciones que logró generar durante el viernes, cuando afirmó haber estado “muy cerca del máximo provecho del monoplaza”.
Además, el mexicano se dijo confiado de poder terminar en la pista el Gran Premio de México de este domingo, donde se convertirá en el séptimo piloto en la historia de la Formula 1 en correr 300 carreras en la máxima categoría del automovilismo. “Ya cambiamos el motor. Deberíamos estar bien y veremos qué podemos hacer mañana. Tengo confianza en que vamos a terminar y, más que eso, para mí es importante empezar a pelear”, aseguró.
