Junto al Palacio de los Deportes, recinto de pasada gloria que ha perdido preponderancia ante otros sitios emergentes en la capital del país, hay un puente por el que desde este viernes comenzarán a circular personas coloridas de distintos tonos de voz hacia el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Y, aunque nadie disimulan para defender sus pasiones alrededor de la Fórmula 1, todos acuden con la premisa simple de volver a vivir el Gran Premio de la Ciudad de México defendiendo sus pasiones sin disimulo pero con la misión inexpugnable de volver a vivir el Gran Premio de la Ciudad de México con todos los poros de su piel.
Un lugar especial en el mundo
“Es el mejor del mundo; colorido como nuestra gente”, aseguró Marco Miranda, un toluqueño que entiende octubre desde la tradición del Día de Muertos mezclada con la pasión que provoca el ruido incomparable de los autos de Fórmula. “Ve esto (las gradas), es algo intangible, único”.
En la conferencia de prensa del jueves, antes del fin de semana en el que se convertirá en la séptima persona en la historia en correr 300 carreras de Fórmula 1, Sergio Checo Pérez valoró la pasión de la gente de México que lo ha puesto en la órbita de la idolatría nacional, a pesar de estar inmerso en un proceso muy lejano de ser competitivo.
“Somos el último lugar de la clasificación y ¿los ves?”, preguntó de forma retórica ante los medios al reconocer el cariño preponderante de la gente de su país. “Somos así. Entregados, bien derechos. Era imposible que esto no fuera ser único”, agrega María Luisa desde la zona de pits, después de gastarse sin arrepentimiento unos 3,000 dólares, aunque cree que un poco más.
De acuerdo con la propia organización, el Gran Premio de México ha generado en 10 años 8.400 millones de dólares en beneficios económicos para el país además que, al coincidir con la celebración del legendario Día de Muertos, también consideran que se ha beneficiado la exposición mediática del país.
“Sin duda. Yo vine solo a esto, con el perdón de mi esposa que se muere por ir a ver todo del Día de Muertos. Pero es un sueño estar aquí”, dijo Daniel Garcia, oriundo de Bogotá, al coincidir con la apreciación de los organizadores de la carrera. “Es un lugar especial en el mundo (la Ciudad de México) y esto lo hace todavía más”.
Fervor incandescente
La dinámica del Gran Premio tenía un crecimiento claro con el correr de los días. Siempre, desde el regreso de la tercera etapa del magno evento en la capital mexicana, la afluencia de la afición se va incrementando de viernes a domingo. Tan solo en 2025, de acuerdo con datos de la organización, la carrera recibió 401,326 asistentes en todo el fin de semana; 153,867 el domingo.
No obstante, la afluencia de personas y pasión fue multitudinaria este viernes por tres factores preponderantes: el regreso de Checo Pérez, tras un año de ausencia, verlos correr en su Gran Premio 300 y el inminente campeonato de Kimi Antonelli, a quien le basta quedar dentro de los primeros nuevos lugares de la clasificación al tener 123 puntos de ventaja sobre su equiparo en Mercedes, George Rusell.
“Es histórico por donde lo veas”, precisó Germán Martínez, oriundo de Culiacán Sinaloa, quien viajó más de 10 horas para poder ver los pormenores del evento durante los tres días de competencia desde el complejo de curvas Moisés Solana, donde los bólidos se detienen para sortear el paso y deleitar a los asistentes.
Ahora, Germán y miles de personas más que no dejaron de ovacionar a Checo al pasar por donde estaban durante los dos primeros ensayos libres de este viernes, para desoyes entregarse a su piloto favorito y, casi al unísono a Antonelli, esperan tener el fin de semana de ensueño que llevan imaginando desde hace mucho tiempo.
“Será icónico, digno de recordar siempre”, afirma Andrea Gómez, vestida completamente de indumentaria de Cadillac. “Nos entregaremos a Checo porque se lo merece y veremos a un campeón que marcará una época”, avisa. Y todos a su alrededor parecen estar de acuerdo.
